Opinión Papel y Tinta

2018: Llegó el futuro brillante de Miranda

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Héctor Rodríguez
Escrito por Héctor Rodríguez

“Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”, decía una y otra vez la Madre Teresa de Calcuta en sus visitas a los diferentes centros de atención para los más pobres del mundo.
Esa es nuestra visión para este 2018, que ya abre sus puertas para que juntos podamos darle forma a ese futuro brillante de toda nuestra tierra mirandina.
El miércoles pasado estábamos todos, alcaldes del Tuy, ministros, gobernador, Presidente, unidos en la entrega de apartamentos, dignificando a numerosas familias que hasta no hace nada estaban en refugios. Ahora están en sus viviendas hermosas, con sus hijos, mirando con esperanza ese mañana que ya es hoy.

En la palabra, la mirada y la sonrisa de cada una de estas mujeres, vimos el rostro de nuestro Hugo Chávez, una certeza que estamos en el camino correcto. No sólo reivindicando derechos, sino permitiendo una inclusión real, cierta, palpable.

Porque la justicia social pasa no sólo por ponerle a la gente un techo que impida el paso de la lluvia y el viento, sino en ofrecerles una posibilidad verdadera de incorporarse a la construcción de lo que será su vida y la de sus hijos, aportando su creatividad, sus manos, su intelecto, su fuerza de voluntad.

Este es un tema en el que cada uno de nosotros mete en el pote común nuestras mejores virtudes, saberes y conciencia.

Es así como el Plan para construir nuestro luminoso futuro mirandino contiene: la vocación de servicio de cada uno de nosotros, los empleados públicos, quienes debemos entregarnos a trabajar, codo a codo, con las comunidades para lograr que los recursos del Estado realmente logren solventar las necesidades de infraestructura y servicios.

Los empresarios de Miranda deben garantizar un flujo real de producción, de manera que cada día se pueda satisfacer mejor la demanda de bienes. Porque un pueblo próspero le garantiza a un empresario su prosperidad. La pobreza, la miseria, y la violencia son enemigos verdaderos de comerciantes y productores.

Los campesinos, los hacedores del campo, ponen a diario su piel, sus manos, su sabiduría y su relación con la naturaleza para hacer germinar la vida. Ellos y nosotros debemos garantizar que ese alimento estará en las mesas de todos. Debemos fortalecer los mecanismos de transporte y procesamiento dentro de los criterios de justicia y equidad.

Por su parte, todos como pueblo organizado, tenemos la fortaleza de nuestros saberes y la lucidez para aprender y robustecer el caminar juntos. El reconocer nuestras potencialidades y ponerlas al servicio del otro. El mirar nuestras debilidades y entre todos superarlas.

Si le tememos a la corrupción, el principal enemigo de un futuro próspero y justo, entonces necesitamos convertir el 2018 en un año de formación para que todos seamos contralores, para que nuestros ojos y oídos sean uno, porque solamente el tener los mismos principios e ideales, nos permitirá extirpar la semilla del egoísmo, y nos potenciará como un estado modelo.

Atrás dejaremos los tiempos de inseguridad social, de desestabilización económica, de ciudades dormitorio, de pueblo abandonado y entristecido.

El 2018 es nuestro año de despegue total. Cada uno poniendo su granito de arena para hacer un enorme, espiritual, hermoso y brillante estado donde los mirandinos podamos hacer una familia y disfrutar de una vida digna y feliz; mi vida está entregada a hacer esto una realidad.

¡Dios los bendiga, Feliz y próspero 2018!

CUATRO F 1532