Papel y Tinta

Las alas del cóndor planean sobre Venezuela

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Geraldina Colotti
Escrito por Geraldina Colotti

Geraldina Colotti/ Editorial Radio Revolución

Las alas del cóndor planean de nuevo sobre América Latina. Las alas negras de Rex Tillerson, Secretario de Estado de EE.UU y ex presidente de la multinacional petrolera Exxon Mobil acechan a Venezuela. En su viaje latinoamericano, Tillerson visitó 5 países vasallos, lo más subordinados, gobernados por la derecha. Los que imponen hambre a sus pueblos y los reprimen, pero para Occidente siguen siendo campeones de los derechos humanos: Argentina, México, Brasil, Perú y Colombia.

Con ellos, Tillerson quiere cerrar el lazo a Venezuela, la verdadera Stalingrado de América Latina, aliada con Cuba. ¿De qué manera? Incrementando aún más el bloqueo económico y financiero impuesto al país bolivariano, impidiendo la compra de petróleo venezolano. Proponiendo “ayuda” a los países de Petrocaribe. Construyendo, con la complicidad del gobierno colombiano, una situación modelo sirio con los llamados “prófugos” a la frontera: para justificar la “injerencia humanitaria”. Tillerson, sin embargo, fue más allá al admitir que Estados Unidos apoyaría un golpe militar contra Maduro: con el fin – ya sabemos – de “restaurar la democracia en Venezuela” …

Así declaró Tillerson: “Creo que habrá un cambio; uno pacífico, espero. En la historia de Venezuela y, de hecho, en la historia de otros países de América Latina y de América del Sur, con frecuencia es el Ejército el que maneja este tipo de situaciones. Cuando las cosas están tan mal que los líderes militares se dan cuenta de que ya no pueden servir a los ciudadanos, gestionan una transición pacífica”.

Claro: de esta manera han “servido a los ciudadanos latinoamericanos” a esos gorilas militares que, antes y después de Pinochet, han devuelto los experimentos socialistas o nacionalistas bajo las garras del cóndor.
Una política impuesta con armas ayer, hoy con fraude y golpe blando. Así que los EE.UU  y sus gorilas han intentado hacerlo incluso en Venezuela con el golpe contra Chávez el 11 de abril de 2002. Pero la gente le devolvió la silla a su presidente dos días después. Desde entonces, las calles de Venezuela repiten el mismo eslogan: “cada 11 tiene su 13”. “Si la revolución cae – Maduro lo ha declarado varias veces – continuaremos con armas lo que estamos haciendo con las urnas”. Si, porque el proceso bolivariano muestra que el pueblo lucha contra la burguesía a diferentes niveles para construir la única democracia verdadera que es el socialismo.

El Ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, rechazó públicamente las declaraciones de Tillerson y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, al igual que la Armada Roja soviética, acompañó sus declaraciones con el puño cerrado.

“Cuando se invita a las fuerzas armadas a derrocar a un gobierno”, dijo Padrino, “hay una falta de respeto por una institución que aplica sus principios, su moral republicana, sus tradiciones históricas. Estamos muy orgullosos de ser los herederos de nuestro libertador Simón Bolívar “.

Venezuela es el Stalingrado de América Latina. Atacada sin piedad pero heroica, y respaldada por aquellos partidos y movimientos que defienden los intereses de los oprimidos. Así fue también en el Parlamento Europeo, donde la Europa de los banqueros votó una nueva vez el incremento de las sanciones a Venezuela. La trinchera principal de Venezuela es la conciencia del pueblo, que quiere seguir manteniendo el derecho a decidir sobre sus inmensos recursos y su destino.

La diplomacia cañonera sirve a los intereses petroleros de América del Norte. “Tillerson – dijo Maduro – está hablando como presidente de Exxon Mobil. Él nos odia por haber perdido el juicio con Venezuela, pero no podrán intimidarnos. Vamos a vender nuestro petróleo en otro lugar “.

Exxon Mobil se negó a aceptar el monto de dinero ofrecido por Venezuela como parte de las compensaciones luego de las nacionalizaciones decididas por Chávez en la Faja Petrolífera del Orinoco. Ahora la transnacional está perforando ilegalmente las aguas del Esequibo, disputadas entre Guyana y Venezuela. Mientras tanto, él presiona a sus protegidos de la oposición venezolana, para empujarlos a encabezar el esperado golpe de estado contra Maduro, e impuso que no firmaran el acuerdo de diálogo en la República Dominicana.

Después de haber pedido elecciones anticipadas a los cuatro vientos, la derecha venezolana no quiso participar en los últimos tres procesos electorales que se realizaron el año pasado en el país petrolero,  y  todavía no ha expresado públicamente  su participación en las próximas elecciones presidenciales, establecidas para el 22 de Abril.

Maduro es nuevamente el candidato elegido por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los partidos Aliados y los movimientos populares. Mientras que la derecha, dividida y sin plan de gobierno, aún no ha decidido su candidato. Los Estados Unidos quisieran que sea el Berlusconi venezolano, el empresario Lorenzo Mendoza,  en primera fila en el acaparamiento y en la guerra económica contra el socialismo bolivariano.

Mientras tanto, el partido de las jerarquías del Vaticano también usa las grandes ceremonias religiosas para apoyar la solicitud de Tillerson y sus asociados. Lo hace abiertamente y libremente, en parroquias y catedrales, en donde denuncia a “la dictadura”. En estos días, una mujer protestó, pero fue rechazada a la fuerza: “Dale la otra mejilla, para que podamos darte una bofetada mejor”. Así las jerarquías eclesiásticas interpretan los preceptos cristianos.

Mientras tanto, el imperio y su lacayos internos tratan de aumentar la tensión en el país, se repiten los apagones y hasta fue lanzada una bomba lacrimógena en la concurrida estación Plaza Venezuela del Metro de Caracas, afortunadamente sin víctimas que lamentar.

Los trabajadores del Metro están acostumbrados. Durante la violencia de los extremistas, en 2014 y 2017, con frecuencia estuvieron en la mira de aquellos que, en los grandes medios, fueron llamados “pacíficos manifestantes”. La Comisión de la verdad sobre esos hechos, que concluyó el trabajo en la Asamblea Nacional Constituyente, estableció que más del 50% de esas muertes – 43 en 2014, y más de 100 en 2017 – no fueron provocadas por la reacción policial.

Pero todo esto no lo leeremos en los periódicos italianos, como no leeremos que en Costa Rica solo votó el 24% de los que tienen derecho a votar, ni que la consulta en Ecuador significó un retroceso para los sectores populares, y no una gran prueba de democracia.

En los Estados Unidos, la nueva estrategia de armas nucleares prevé un costo de al menos $ 1,2 mil millones para el desarrollo de un nuevo misil nuclear marítimo. Pero Trump fue propuesto de nuevo para el Premio Nobel de la Paz … Después de dárselo a Obama y Manuel Santos, estaría bien.

Como Cuba, Venezuela es la nueva trinchera. Una música que viene de lejos, que canta: “Poder popular, Power to the people”. O, con el grupo Stormy Six, “Stalingrado en cada ciudad”.

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Cuatro F Nº 157