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Usar el petro para acabar con el Dólartoday

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Cuatro F
Escrito por Cuatro F

Mi recomendación es que se impulse la valorización creciente del Petro en el mercado secundario de criptomonedas

****** “Ni el ingreso petrolero, ni los modestos flujos de oferta cambiaria privada serán suficientes. Se necesita ingreso de divisas, y ahí es donde el petro puede marcar la diferencia. Si no se logra, obviamente el valor del petro no será creíble y el bolívar se depreciará”

**** “Se requiere que la gente pueda comprar petros al tipo de cambio establecido respecto al bolívar soberano con la plena confianza de que podrá cambiar ese petro en alguna exchange que los acepte y donde pueda obtener el equivalente en dólares americanos o cualquier otra divisa o criptomoneda de su preferencia”

Pero solo ocurrirá si hay libertad cambiaria de la criptomoneda

Por: Luis Enrique Gavazut

El paquete de medidas es razonable y coherente, además de integral, porque aparte de lo cambiario, monetario y financiero, abarca lo fiscal y lo impositivo, que son aspectos muy importantes.

Debemos comprender que la inflación en Venezuela está determinada fundamentalmente por la variable cambiaria, pero también, y con mucha fuerza por la variable monopolista. Se puede estabilizar la variable cambiaria y, sin embargo, los monopolios podrían seguir en su escalada inflacionaria sin fin.

Es por ello que las medidas impositivas son fundamentales, porque es prácticamente la única arma económica que le queda al gobierno para mantener a raya la fijación monopolista de precios, habida cuenta de que el Estado ha perdido su tradicional músculo financiero de divisas para negociar (vía asignación de divisas baratas) y para competir o disputarle los mercados a los monopolios con importaciones baratas y con la producción subsidiada de las empresas públicas.

Tributos

Ese ingreso de divisas puede aumentar gracias al petro, mejorando la posición de poder del Estado frente a los monopolios privados; pero, incluso aunque el ingreso de divisas del Estado continúe disminuido, se puede mantener a raya a los monopolios mediante el cobro de impuestos, especialmente el impuesto sobre la renta o ganancias empresariales (dado que de nada sirve al monopolio subir los precios si, al cabo, los ingresos que obtiene de esa manera terminan en manos del Estado por la vía impositiva). En tal sentido, la medida de cobrar el 1% a todas las transacciones financieras de los contribuyentes especiales, es decir, de los grandes capitalistas del país, es acertada, aunque en mi criterio todavía demasiado tímida. Debería adoptarse el esquema de progresividad en el ISLR y elevar la alícuota progresiva hasta el 80% y más, de ser necesario. Por supuesto, la eficacia de la política impositiva para combatir la fijación monopolista de precios depende de la capacidad de las instituciones del Estado para cobrar efectivamente los impuestos, sin dejarse burlar por la elusión y la evasión. Lamentablemente, estamos conscientes de la debilidad, ineficiencia y propensión a la corrupción por parte de las instituciones del Estado, así que la medida de cobrar impuesto a los grandes capitalistas mediante las transacciones financieras es acertada; aunque, insisto, muy tímida.

Los otros impuestos anunciados, como el aumento del IVA hasta el 16% para las ventas de artículos suntuosos, no afectan a los monopolios, sino a la totalidad de los consumidores. Su lógica se relaciona no con la política impositiva propiamente, sino con la política fiscal; es decir, con la captación de masa monetaria en circulación desde los particulares hacia el Estado. Esto permitirá que el Estado disminuya la necesidad de emitir dinero para financiar el gasto público.

En esa misma dirección apunta la venta de gasolina a precios internacionales, que permitirá al fisco recaudar una buena parte de la masa monetaria en circulación para financiar el gasto público.

El tema fiscal es importante porque efectivamente la emisión de dinero por parte del Estado para financiar la inversión social y el déficit de las empresas públicas y del gobierno central en general, es una masa monetaria que, al cabo, una vez en circulación, termina en manos de comerciantes, empresarios y personas pudientes que, para preservar el valor de ese dinero, presionan constantemente la demanda del mercado de divisas, impulsando con ello la depreciación del bolívar.

Es evidente que, a fin de poder sostener la base social de apoyo político de la revolución, la inversión social y el gasto de las empresas del Estado continuarán; así que el peso del ajuste fiscal no recaerá previsiblemente sobre el pueblo.

Tipo de cambio

En relación con el tema cambiario, es evidente que la derogación de la Ley de Régimen Cambiario y sus Ilícitos va a favorecer la estabilización del mercado de divisas en el país, porque permitirá atraer y registrar diariamente el flujo de oferta de divisas que se está generando por concepto de remesas desde el extranjero a familiares en Venezuela, así como por las pequeñas exportaciones de bienes y servicios, y por los pequeños ahorristas de divisas que se ven en la necesidad de cambiarlas por bolívares constantemente para poder subvencionar sus gastos.

El anuncio de que han sido autorizadas 300 franquicias en todo el territorio nacional para la actividad de intermediación cambiaria es una buena noticia, porque asegura un nivel razonable de democratización de dicha actividad, lo que impedirá que de ahora en adelante ese flujo de oferta de divisas del mercado cambiario sea monopolizado por tres o cuatro grandes casas de cambio privadas, que pudieran por ello mismo excluir a los pequeños demandantes de divisas (que actualmente consiguen comprarlas en el mercado paralelo) y, al mismo tiempo, generar las condiciones para el resurgimiento del mercado paralelo en función de sus ganancias de arbitraje.

Tomando en cuenta el nivel de dolarización de los precios en la economía, a consecuencia de la desmedida depreciación e inflación, es razonable y prudente haber establecido el tipo de cambio entre el bolívar soberano y el petro en el equivalente al tipo de cambio del bolívar frente al dólar americano actualmente vigente en el mercado libre de divisas (es decir, el mercado negro antes de la derogación de la Ley de Régimen Cambiario y sus Ilícitos). Quizás ha podido fijarse en torno a la vigente tasa Dicom Remesas, pero en cualquier caso la diferencia no es mucha. A partir de este nivel, podrá ir apreciándose el tipo de cambio equivalente del bolívar frente al dólar americano de manera paulatina y, con ello, fortaleciéndose el poder adquisitivo del salario real.

De igual manera, la decisión de aumentar la frecuencia y volumen de oferta de divisas en el mercado cambiario por la vía de las subastas Dicom, que fungen como una casa de bolsa de divisas, donde oferentes y demandantes concurren a hacer sus posturas sin intermediarios cambiarios, es una excelente buena nueva para el país. El gobierno ha afirmado públicamente que cuenta con los recursos en divisas para sostener todo el paquete de medidas, lo cual hace prever que se observará un incremento de la oferta cambiaria en muy corto plazo.

Vender Petros

En mi criterio, la única forma en lo inmediato como el gobierno puede garantizar esto, es mediante la venta de petros, que son una divisa para el comercio exterior de Venezuela y que deberá tener convertibilidad internacional a cualquier otra criptomoneda o divisa libremente convertible, así como a bolívares soberanos, de manera libre, regida por el juego de la oferta y la demanda, que le garantice a sus tenedores un bajo riesgo de liquidez (o sea, que puedan cambiar sus petros cuando quieran por otra moneda o divisa de su preferencia, o en su defecto, darles uso para el intercambio de bienes y servicios en forma amplia).

Considero irreal pensar que el paquete de medidas económicas se financiará con producción petrolera o con ingreso fiscal en bolívares, la primera porque no va aumentar a corto plazo, y el segundo porque no permite sostener la oferta cambiaria ni las importaciones. En mi opinión, la fuente del financiamiento creíble y factible tiene que ser el valor de mercado del petro.

La medida de anclar el salario al petro solo tendrá éxito si el valor del petro se sostiene en el mercado. En realidad, todo este conjunto de medidas económicas depende de que el valor del petro sea sostenible en el mercado. El Presidente Maduro no aclaró si esa sostenibilidad se hará contra una obligación de PDVSA para respaldar cada petro emitido con un barril de petróleo ya listo para comercializar, lo que en mi criterio obligaría riesgosamente a PDVSA a medida que se vayan emitiendo mayores cantidades de petros, o si, por el contrario, se hará mediante la valorización financiera del petro en el mercado secundario, básicamente por usabilidad en el mercado nacional e internacional y emisión limitada a 100 millones de petros; o incluso una combinación de ambas estrategias, o de otra forma totalmente distinta a esas estrategias.

Afirmo que todo depende de la sostenibilidad del valor del petro en el mercado y el suministro de suficiente oferta de petros, porque la otra forma de financiar las medidas es mediante el aumento a corto plazo del ingreso de divisas de la República, en particular del Estado; lo cual resulta poco probable, dado que el volumen de producción de PDVSA no puede tener recuperación inmediata –aunque se consiguieran hoy mismo los recursos para acometer las inversiones necesarias-, ni tampoco se prevé un aumento significativo de los precios internacionales del petróleo, al igual que tampoco la explotación del oro u otras riquezas minerales podrá aportar flujos sustanciales de divisas a corto plazo.

Cabe de igual manera señalar que la propensión a invertir del sector privado venezolano es históricamente insignificante, independientemente de los incentivos y de la relación riesgo-rendimiento. Al parecer, no hay escenario o legislación que cambie esa realidad estructural de nuestra particular dependencia económica; razón por la cual resulta ilusorio cifrar esperanzas en que por esa vía se va a lograr aumentar la oferta de divisas en el mercado cambiario nacional ni, mucho menos, desarrollar las fuerzas productivas para sostener la estabilidad cambiaria y monetaria de nuestra economía.

Ciertamente, con una relativamente pequeña oferta de divisas en el mercado cambiario es suficiente para esterilizar la liquidez monetaria de bolívares en circulación (M2). Al tipo de cambio vigente de aproximadamente 5.600.000 Bs./USD, con solo 717 millones de dólares se esterilizaría toda la M2 reportada por el BCV al 10/08/2018, algo que además es imposible, pues solo una fracción de M2 puede destinarse a la demanda en el mercado cambiario. Usualmente, se estima entre el 10 y el 30 por ciento de la M2, como máximo. Suponiendo que el 30% de M2 cargara contra el dólar en un mismo momento, solo se necesitarían 215 millones de dólares para satisfacer esa demanda.

Suponiendo una tasa de recirculación monetaria de 10 días, y asumiendo que no habrá nuevas emisiones de dinero, como ha sido afirmado por el alto gobierno al anunciar la nueva política de déficit fiscal cero, vale decir, cero emisión del así llamado dinero inorgánico, se tendría un escenario en el cual con la cifra de M2 vigente al 10/08/2018, se podría satisfacer toda la demanda potencial del mercado cambiario venezolano con alrededor de 675 millones de dólares mensuales, es decir, unos 8.100 millones de dólares anuales.

Algunas estimaciones señalan que solo por concepto de remesas, el flujo de oferta cambiaria al cierre de 2018 podría llegar a unos 6.000 millones de dólares. Si a esa cifra se suman otros 2.000 millones de dólares por exportaciones y ahorro de divisas relacionadas con la gasolina, ya nuestra economía contaría con la suficiente generación de oferta de divisas para satisfacer la demanda, suponiendo que no existan nuevas emisiones de dinero por parte del BCV, ni nueva creación de dinero por la vía del crédito bancario para financiar el déficit fiscal, ni para financiar nada más, es decir, una suerte de congelación de la expansión monetaria secundaria.

Pero incluso aunque ese altamente improbable escenario monetario llegara a darse, lo que hay que tener muy presente es que, en el caso del petro, la demanda no es solo en bolívares, sino en cualquier divisa libremente convertible y en otras criptomonedas. Por lo tanto, la demanda que puede cargar contra el petro en todo momento no está constreñida por la camisa de fuerza de la M2 de la economía venezolana, sino que equivale a la demanda financiera potencial mundial… Eso, naturalmente, si se asume que habrá libertad cambiaria del petro, lo que tendría que ser así para que dicho activo financiero sea creíble y, además, para no violentar la reciente derogación de la Ley de Régimen Cambiario y sus Ilícitos, que consagra la libertad cambiaria en el país. Libertad que incluye no solo a los venezolanos, sino a cualquier inversionista extranjero.

Más aún, se requiere que la gente pueda comprar petros al tipo de cambio establecido respecto al bolívar soberano con la plena confianza de que podrá cambiar ese petro en alguna exchange que los acepte y donde pueda obtener el equivalente en dólares americanos o cualquier otra divisa o criptomoneda de su preferencia, si así lo desea. De esta manera la gente podrá comprar siempre dólares más baratos vía petro que pagarlos más caros a dólar today. Es así como se previó desde el inicio que el petro acabe con dólar today, pues de lo contrario, las personas, para refugiarse en una reserva de valor confiable, seguirían acudiendo al mercado paralelo del dólar.

Ha sido anunciado que el precio del bolívar soberano fluctuará diariamente en función del precio del petro en dólares según se cotice el barril de petróleo de la cesta venezolana. Por lo tanto, todos los precios de la economía variarán diariamente, excepto los de PMVP, si es que el gobierno logra controlarlos en el marco del Plan 50, lo que al parecer no es del todo seguro, habida cuenta del historial de fracasos que en tal sentido ha venido ocurriendo a lo largo de toda la guerra económica.

Si el valor del petro en el mercado cambiario no se sostiene con suficiente oferta, el anclaje del bolívar será insostenible. Si el valor del petro se sostiene, pero la oferta es escasa, surgirá el mercado negro del petro. Por eso, mi recomendación es que se impulse la valorización creciente del petro en el mercado secundario de criptomonedas, para que sea la especulación financiera la fuente de valor del petro más allá de su valor de respaldo.

Del juego del casino financiero se sostienen, no uno, sino todos los países dominantes, dejándole a China el esfuerzo productivo real. La idea es poner las estrategias financieras al servicio de los ingresos de Venezuela y no solo al servicio de los bolsillos de Wall Street. Además, ¿qué otra fuente de divisas tenemos en lo inmediato? ¿La producción de PDVSA? ¿El Arco Minero? ¿La inversión extranjera directa? ¿El endeudamiento externo? ¿La repatriación de los capitales fugados? ¿La inversión de los privados? Nada de eso representa ingreso realista de divisas a corto plazo. Por eso es que la capitalización de mercado del petro parece ser una opción más realista…