Papel y Tinta tubazomovil

“La Revolución Bolivariana, tiene raíces aliprimeristas”  (+GALERÍA)

Por Jimmy López Morillo
Marcha antiimperialista y por la paz
*En los 77 años del Cantor del Pueblo Venezolano, el Partido Socialista Unido de Venezuela convocó una marcha, en la cual la Canción Necesaria sirvió, una vez más, para expresar el profundo repudio de nuestra patria, contra el asedio imperial

Durante la madrugada, un aguacero de mediana intensidad bañó las calles caraqueñas. Sin embargo, para el momento de la marcha convocada por el Partido Socialista Unido de Venezuela para celebrar los 77 años de Alí Primera, con un firme espíritu antiimperialista y por la paz, el cielo, ese camarada “con su generoso azul llenando todos los ojos que pueblan el universo”, dicho en voz del Padre Cantor, recibía con todo su brillo a quienes atendieron el llamado.

Las banderas se multiplicaban, los cartelones, las pancartas, alusivas a quien entregara su canto, su lucha, su vida, para la construcción de la Patria Buena, llenaban los espacios de la avenida Libertador, a la altura de la Cantv.

Muchos, rasgaban su cuatro, entonando las canciones de quien, como apuntaba la etiqueta del día, todavía sigue cantando. Uno de ellos, José Bracamonte, se vino desde Valera, estado Trujillo, a compartir con tantas, con tantos, el momento:

“Yo nací después de que muriera Alí, pero me siento totalmente identificado con sus canciones, con el ejemplo que nos dio. Creo que todo revolucionario debe tratar de ser como él, como Chávez, amar la patria por encima de cualquier cosa”.

Iniciada la marcha, el canto de Alí, como un trueno, se escuchaba desde distintos puntos. La gente, lo acompañaba, entonando sus versos indoblegables, claramente consustanciada con el motivo de la manifestación:

“A Venezuela la tienen bloqueada, el imperio, la burguesía, quieren ponerle la mano a nuestras riquezas, pero nunca podrán hacerlo, porque el pueblo no se los permitirá y para la lucha, tenemos también la canción de Alí, que nos da fuerza en la lucha”, dejó saber Camila Rodríguez, una joven proveniente de Petare.

Niñas, niños de la mano de sus representantes, avanzaban entre la multitud, recibiendo los nutrientes para heredar, algún día, la responsabilidad de la defensa del país frente al enemigo de siempre. El canto, como sigue diciendo Alí, estaba en la marcha, ayudando a formar los batallones:

“Hay que enseñarles desde pequeños, porque el amor por la patria deben llevarlo desde temprano, por eso también debemos enseñarles las canciones de Alí”, sonrió uno de esos representantes.

De raíz

Con buena parte del camino recorrido, a la altura de la esquina de San Francisco, dirigentes nacionales del Psuv, como Eduardo Piñate, Aristóbulo Istúriz, Diosdado Cabello, marcaban el paso de la caminata. Poco más atrás, tras la pancarta del Ministerio de la Cultura, su titular, Ernesto Villegas, delineó:

“La Revolución Bolivariana, tiene raíces aliprimeristas; su canto forma parte de su esencia, todo lo que él nos decía en sus letras, está aquí con nosotros. Por eso, el comandante Chávez tanto lo citaba, tanto lo cantaba y lo mismo hace el presidente Nicolás Maduro. Creo que no se puede hablar de esta revolución, sin hablar de Alí Primera”.

Alejandrina Reyes, viceministra y también cantora, lo secundó:

“Alí, nos cantó y nos contó esta historia que estamos viviendo, la del imperialismo agrediendo a nuestro pueblo; él se adelantó a su tiempo”.

La cultora Aracelys García, recordó que en su casa, “se escucha Alí Primera para todo, para los momentos alegres, para las navidades, para los cumpleaños. Él, siempre nos entregó su amor por los niños, como lo expresó en ’La canción del lunerito’ y sus canciones de amor eran hermosísimas, como ‘Blanquísima Gaviota’. Él, sigue aquí con nosotros, vigente en la lucha”.

Los que mueren por la vida

Llegando al Teatro Nacional, se escucha “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”, que resultó ser una suerte de premonición, pues minutos después, nos sacude la noticia del cambio de paisaje de William Mantilla, sólido revolucionario, dirigente popular con el que tantas batallas compartimos durante más de tres décadas. “Por él, por Alí, seguiremos luchando”, se escucha decir a uno de sus compañeros de la Coordinadora Popular de Caracas.

Desde la tarima, ubicada detrás de la iglesia Santa Teresa, Aristóbulo invita a quienes van llegando a acercarse. Desde distintos lugares, los integrantes de la Vicepresidencia de Agitación, propaganda y comunicación del Psuv, que lidera Tania Díaz, se mueven con las banderas, con los comunicadores populares, con los detalles imperceptibles.

Micrófono en mano, el niño Moisés, una ametralladora parlante y con un hilo discursivo que ya envidiarían muchos adultos, envía un mensaje contundente, directo al imperio:    “No se preocupen por los ministros actuales, por los dirigentes actuales, ¡preocúpense por nosotros, que nos estamos formando para seguir dando la batalla!”.

El incombustible Darío Vivas, presenta a Alí Alejandro, quien desde la aledaña plaza Alí Primera, echa a volar canciones de su tío. La Chiche Manaure, constituyente, hermana de cantos, sueños y combates, camina entre los asistentes, con su saludo amoroso de siempre. En tarima, Juan Simón Primera, hijo menor del Padre Cantor, sacude otra sentencia: “Desde el imperio, jamás podrán manchar el amor”.

Finalmente, Diosdado Cabello reitera que “las canciones de Alí, son un bálsamo para el alma, que nos dan fuerza” y, al referirse a la caravana de hondureños enfilada hacia Estados Unidos, suelta un aviso: “Más temprano que tarde, los pueblos del sur avanzarán hacia el norte, a reclamarles, todo lo que han hecho”.

Ya en la retirada, Antonio Aponte, líder del equipo de Agitación, propaganda y comunicación en La Vega, desliza:

“¿Te acuerdas cuando salíamos a medianoche de los actos de Alí en el Nuevo Circo y nos veníamos cantando y lanzando consignas a esa hora por toda la avenida Lecuna? Quién iba a pensar que algún día lo estaríamos haciendo de día”.

Y la gente, se fue retirando cantando, empuñando el canto de Alí como una de sus armas de combate, dejando sobre esas calles un demoledor  mensaje hacia Washington: Para acá, ustedes nunca más volverán.