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La intriga contra los hombres de bien

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Por: Cesar Trómpiz

Hace un par de semanas estuvimos en los foros de paz y solidaridad con Nicaragua. El país centroamericano decidió ser libre por la vía revolucionaria y le ha ganado tres veces al imperialismo en menos de cien años con el movimiento sandinista. Actualmente sufre un asedio diplomático por los Estados Unidos de Norteamérica y un intento de golpe de estado perpetrado por las fuerzas pro yanquis. Hablar de un paralelismo en materia de aplicación de un guion norteamericano contrarrevolucionario contra ellos y Venezuela es quizá poco, estoy seguro de que nuestros hermanos del ALBA sufren una misma agenda de destrucción de la Revolución en América Latina. La intriga en su contra ha cegado a los pueblos de conocer su verdad, cualquier parecido con lo que han hecho contra Venezuela y el presidente Nicolás Maduro Moros no es pura coincidencia.

Los compañeros del gobierno sandinista aseguran, con cifras auditadas en mano, que gracias al intento de golpe de estado sufrido entre abril y julio de 2018 se han perdido 100.000 puestos de trabajo con un costo para la economía que está por encima de los 3.000 millones de dólares irrecuperables en corto tiempo. Los golpistas jugaron a quebrar la economía campesina nicaragüense, asegurando que así el pueblo se volcaría contra el gobierno revolucionario de Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo.

En la voz de los familiares de las víctimas y de varios sobrevivientes escuchamos el dolor causado por la persecución, el asesinato y la quema de militantes sandinistas. La afectación emocional es evidente tras la tortura que sufrieron los familiares de las 199 víctimas fatales del intento de golpe de estado. Entre los sobrevivientes escuchamos al ex presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Media quien relató cómo fue torturado, golpeado, baleado y perseguido por un río. Este particular caso es muy doloroso, porque el joven sandinista aún no alcanza la mayoría de edad y producto del odio de los fascistas y golpistas pasó más de una semana al borde de la muerte.

La fuerza articuladora de los movimientos fascistas en Nicaragua son la cúpula de la iglesia católica, expresada por un cardenal, obispos y la conferencia episcopal nicaragüense; los medios de comunicación y la dirección político-insurreccional del MRS (Movimiento de Renovación Sandinista), que a su vez es una división del FSLN dada en 1992. Este partido político versa sobre la población los mismos argumentos que la derecha fascista promueve en Venezuela contra la Revolución. Basta sintonizar los medios de comunicación nicaragüense para escuchar que el presidente Ortega es un dictador, perseguidor, ilegítimo, que se deben adelantar las elecciones y desmontar la institucionalidad actual del país para garantizar “la transparencia” de unos eventuales comicios. Las irracionales expresiones contra el Estado-Nación nicaragüense son las mismas que a diario profesa la contrarrevolución venezolana, acompañados de un coro de neo arrepentidos del chavismo, tal como los neo arrepentidos del sandinismo.

En la sede de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en Managua nos vimos con la rectora  Ramona Rodríguez Pérez y todas las autoridades del Consejo Universitario de la UNAN Managua. Escuchamos sobre los ataques que sufrieron por parte del fascismo en el intento de golpe de estado. La sede de la UNAN Managua fue tomada por los golpistas con el reclutamiento de estudiantes de la propia universidad, particularmente de la Facultad de Medicina. En su extraño “pacifismo” destruyeron los laboratorios fundamentales de la Universidad causando pérdidas difícilmente recuperables. Lo cumbre sobre este asunto es que esta universidad es un símbolo del sandinismo desde hace más de  30 años y es la primera vez que desde su seno hay actividades contrarrevolucionarias. Por ello el énfasis de las imágenes que sacaron al mundo agrediendo la ética que esta institución ha tenido históricamente a favor del pueblo de Sandino y de la revolución.

Internacional antifascista y antiimperialista

Contra Nicaragua, Cuba, Venezuela, Bolivia y las fuerzas progresistas del continente hay una agenda común imperialista. La deslegitimación de los liderazgos revolucionarios y el intento impune de destronarlos por las vías judiciales como corruptos es un lugar común que evidencia el programa infiltrado de la agencias de inteligencia para acabar con las alianzas progresistas, bolivarianas y fundamentalmente soberanas que nacieron al calor del liderazgo revolucionario del Comandante Eterno Hugo Chávez y la rebelión democrática popular del siglo XXI.

La misma agenda contrarrevolucionaria nos obliga a la apertura de una agenda de contención de las fuerzas imperialistas y de avance de las fuerzas revolucionarias para retomar en los próximos años el poder político a favor de los pueblos de Nuestra América. La concreción de la unidad de las corrientes nacionalistas, integradoras y revolucionarias es básicamente necesaria para revertir la correlación de fuerzas no favorable que ha identificado el presidente Nicolás Maduro Moros como momento claro que estamos viviendo.

Comenzar por la claridad del momento histórico, que comprende la minoría circunstancial de las fuerzas bolivarianas y la calidad de la conciencia de los liderazgos de base en Nuestra América nos puede conducir a la construcción de una Internacional Antifascista y Antiimperialista que agrupe los esfuerzos de resistencia y avance para la retoma de los gobiernos autónomos y solidarios en el Nuevo Continente.

La confianza en el liderazgo revolucionario.
“Más hace en un día un intrigante que cien hombres de bien en un mes”, (Bolívar).

Los esfuerzos del imperialismo por socavar la imagen de los líderes para separarlos de las bases orgánicas y del poder del pueblo han sido permanentes y pertinaces; su cizañería y rapacidad no cesan. Aprovechando la antropología latinoamericana que da por cierto el “cuento de camino”, los aparatos de división siembran todos los días la duda en contra de la unidad de los movimientos nacionales y populares.

Entre los logros más evidentes está el congelamiento de la solidaridad permanente que hemos construido los revolucionarios por la vía de la declaración política cada vez que se aproxima una amenaza a la revolución. La actuación lenta y dudosa de los movimientos revolucionarios en los casos como Nicaragua evidencia que la mentira imperialista hace su daño en la conciencia de la vanguardia y del propio pueblo que sufre el ataque mediático permanente.

Contra la unidad del nuevo mundo hoy no sólo encontramos a Trump como intrigante, sino a todo el aparato pro yanqui instalado desde el poder financiero del neoliberalismo adornado por la histórica cúpula colonial de la iglesia, el aparatoso sistema de medios de comunicación del capitalismo y el innovador sistema colonial de individualización y vasallaje de las redes sociales.

Invertir en medios y redes sociales propias

En medio de la batalla por la verdad se pliegan al servicio de los intereses divisionistas los dirigentes de izquierda poco sólidos en su formación y las bases poco atendidas en su debate y formación político-ideológica. Así como uno que otro traidor corrupto que recibe de las embajadas norteamericanas su parte para dividir, intrigar y hacerle el trabajo a la Casa Blanca.

La cantidad de intriga contrarrevolucionaria regada en el ambiente latinoamericano obliga a formar un muy alto sentido de estoicidad en la dirigencia y militancia política y, al mismo tiempo, invertir mucha dedicación en la formación de redes propias que puedan competir en el escenario de los medios de masas y las redes sociales como nuevo espectro de socialización de las nuevas generaciones.