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Nueva victoria de la revolución bolivariana

Por Jesús Faría

El contexto de las elecciones del 9/D

Las elecciones municipales del 9 de diciembre se convocan bajo groseras alzas especulativas de los precios y un agudo deterioro de la actividad productiva, procesos muy afectados por las sanciones imperiales. Una de las consecuencias más perversas es el deterioro de los ingresos de la población, pese a los enormes esfuerzos del gobierno por proteger a los venezolanos.

Adicionalmente, se presentan serias deficiencias en los servicios públicos fundamentales (gas, agua, electricidad, recolección de basura, transporte…), que golpean duramente a las comunidades populares.

En lo político, la oposición golpista llamó a la abstención de sus electores.

Se agudizan las sanciones aplicadas principalmente por el gobierno de Washington, que buscan crear una situación de caos que sepulte a la revolución y abra las puertas a una intervención extranjera.

Por su parte, las fuerzas revolucionarias se han mantenido en una importantísima ofensiva desde la elección de la ANC. Hemos alcanzado históricas victorias políticas y electorales, aplastando a la oposición.

En lo internacional, se desarrolla una intensa agenda en el marco de la multipolaridad, con muy significativos acuerdos con naciones como Rusia, China y Turquía.

Finalmente, en lo económico se instrumenta un programa para la estabilización y recuperación productiva, que tiene un diseño absolutamente coherente, cuenta con un amplio apoyo popular y busca superar las trabas del bloqueo financiero, ineficiencias institucionales y presiones sociopolíticas para concretar sus objetivos.

Los resultados electorales

Los resultados de las elecciones constituyen un éxito arrollador para las fuerzas del chavismo con 591 concejales alcanzados, de los 623 en disputa. Esto fue una victoria extraordinaria en especial para el PSUV, que conquistó cerca de 5 millones de votos.

Nuevamente, sobresale el gigantesco rol del PSUV como gran partido de vanguardia de la revolución bolivariana, con un papel crucial en cada una de las grandes trasformaciones de la patria.

Se trata de la quinta victoria electoral de la revolución bolivariana en los últimos 18 meses, todas ellas abrumadoras y transcendentales.

En el análisis de los resultados electorales, la derecha ha querido mancillar la aplastante victoria chavista con el argumento de la alta abstención. Esta alcanzó el 72% y para los enemigos de la revolución, eso significa la deslegitimación de la democracia bolivariana y la ratificación de la vía golpista.

Sin embargo, las estadísticas indican que esta ha sido la mayor participación en elecciones de concejales en la historia reciente del país. Incluso en comparaciones internacionales de elecciones locales, esta participación queda bien parada. Más allá de ello, es importante seguir trabajando para hacer entender a la población la importancia de este mandato popular y sus funciones para la colectividad.

Por otra parte, existe un enorme divorcio entre las palabras de los golpistas y los hechos observados en el país. Pese a sus pronósticos de implosión de la sociedad y su promoción de la intervención de fuerzas yanquis, la revolución sigue su rumbo.

La derrota de la oposición es estrepitosa en lo electoral y en lo político. En el primer caso, obtuvieron su resultado histórico más desolador en este tipo de elecciones con solo 32 concejales de un total de 623 en disputa. En lo político, se profundiza su crisis interna, su desconexión absoluta con amplísimos sectores de a sociedad.

Exitosa estrategia electoral del PSUV

Una vez más, desde el PSUV desarrollamos una estrategia electoral tremendamente exitosa. El punto de partida fue la organización, la participación y la unidad. En tal sentido, las UBCH jugaron un papel fundamental en la postulación de candidatos, consultando a las bases acerca de las condiciones políticas y morales de nuestros candidatos, su vinculación con las luchas políticas y sociales de nuestro pueblo. Entre los candidatos se abrió un espacio muy importante para las mujeres y jóvenes, lo cual fue combinado con un acuerdo electoral libre de sectarismos con nuestros aliados del GPP, con la única excepción del PPT, que se autoexcluyó del esfuerzo unitario.

La movilización de nuestro partido y los movimientos sociales del chavismo, especialmente, los CLAP, se desplegó sobre una nueva fórmula denominada RAAS (Red de Acción y Articulación Sociopolítica), que se soporta en la organización territorial de nuestras comunidades sobre la base de más de más de 13.500 UBCH, 42 mil comunidades y 215 mil calles o sectores; se fundamenta en los tejidos sociales y políticos que hemos logrado construir en 20 años de revolución bolivariana; y se activa sobre la base del contacto más directo con nuestro pueblo.

En esta ocasión, la nueva fórmula organizativa del PSUV fue puesta al servicio de un objetivo electoral, pero será perfeccionada para actuar con el mismo éxito en muchos otros escenarios de la construcción y defensa del legado del comandante Chávez.

Un nuevo compromiso con el pueblo

Además de la extraordinaria victoria política sin ningún tipo de atenuantes, es preciso trabajar para elevar la eficiencia de nuestras instituciones, perfeccionar la participación popular para garantizar el seguimiento y control de las políticas públicas. Esta victoria electoral sella un nuevo compromiso con nuestro pueblo que, pese a los enormes problemas y malestar, confía en la revolución bolivariana como única vía para superar los problemas actuales.

Desde el PSUV estamos obligados a seguir luchando contra el burocratismo, ineficiencias y corruptelas para mejorar las condiciones de vida del pueblo, aún bajo las durísimas adversidades y agresiones que atraviesa nuestra revolución. Eso espera nuestro pueblo y eso es lo que hará nuestro partido.

El PSUV posee un extraordinario capital político, que estamos obligados a preservar y cultivar. No pocos en nuestro país y en el mundo se asombran de que el chavismo puede seguir venciendo en elecciones bajo condiciones económicas y materiales tan adversas para la población.

Por una parte, hay que resaltar la inmensa obra social de la revolución bolivariana y los actuales esfuerzos que realiza el gobierno del presidente Nicolás Maduro para proteger al pueblo frente a la agresión económico y sus estragos sociales.

Asimismo, es preciso destacar la enorme incidencia que tiene el PSUV en el pueblo venezolano, su prestigio y su conexión con la población. Somos interpelados permanentemente por las comunidades, damos la cara frente a sus problemas.  El PSUV es una fuerza de extraordinarias proporciones que organiza, moviliza y enseña a las masas populares.

Otro factor fundamental lo constituye el chavismo como fenómeno cultural, moral y político arraigado con sus valores de solidaridad y humanismo en la consciencia del pueblo. Esto le permite interpretar correctamente la situación que vive el país, así como resistir firmes sus actuales consecuencias.

Esto hace al chavismo invencible incluso en las más adversas circunstancias.