Opinión Papel y Tinta

Un cáncer mundial llamado Sionismo


Emilio Silva

            A finales del mes de julio de este año, en el portal de internet HispanTV se informa que el poblado palestino de Al-Jalil ha sido invadido por tropas israelíes desde 1967, dando paso para el año siguiente a la llegada de 250 familias de invasores extranjeros de religión judía, quienes violentamente fundaron un enclave colonial llamado Kiryat Arba en tierras privadas de 23 familias palestinas.  Desde ese momento otras 1.400 familias palestinas de Al-Jalil fueron obligadas a abandonar ese lugar, y por orden de las tropas israelíes fueron cerradas 1.829 tiendas, mientras que el enclave de Kiryat Arba ha seguido creciendo poblacionalmente hasta albergar más de 8000 colonos extranjeros.

            La calle Al-Shuhada del poblado de Al-Jalil era una importante vía con tiendas y un bullicioso mercado, pero actualmente a raíz de la violenta irrupción de los invasores se les prohibió a los palestinos transitar por esa calle, cerca de la cual se encuentra la mezquita Ibrahimi, donde en 1994 un colono israelí asesinó a 29 palestinos que allí rezaban.  Luego la mezquita ha sido físicamente dividida para albergar una sinagoga, donde los demás colonos van a practicar los ritos propios de la religión judía que dicen pregonar.

            Resulta paradójico que esa religión denominada Judaísmo haya sido creada hace más de tres milenios por el pueblo palestino, y que al mismo tiempo sus fundamentos basados en el amor, la solidaridad y la bondad sean espuriamente enarbolados por unos criminales extranjeros que no tienen parentesco biológico alguno con los habitantes de Palestina, víctima permanente desde antes de 1918 de la presencia invasora dada por grupos de colonos europeos con mentalidad pequeñoburguesa, racista y asesina escudada detrás del Judaísmo, pero de la que esos criminales europeos alegan ser sus seguidores para justificar, con retorcidos argumentos bíblicos, su presencia impuesta sobre la porción de territorio palestino que dichos criminales mal llaman como Israel (que en realidad representa a Palestina ocupada por la planta insolente de esos extranjeros), sirviendo en la práctica como un supuesto país creado artificial, forzada y violentamente en 1948 para tres objetivos de tipo político-económico, trazados entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX por las burguesías europeas y estadounidense.  Esos objetivos son:

            _. Facilitar el control del comercio capitalista mundial en el mar Mediterráneo (incluyendo el Canal de Suez).

            _. Estimular la división y los conflictos entre los pueblos que conforman el Mundo Árabe, región bicontinental que abarca naciones importantes del Norte de África y el Asia Occidental.

            _. Procurar el control de los yacimientos petrolíferos existentes en varios países del Mundo Árabe y/o adyacentes al Golfo Pérsico.

            Así como en su momento las burguesías alemana e italiana (predominantemente cristianas) crearon al Nazismo y el Fascismo como movimientos anticomunistas, racistas, colonialistas y fanáticos, de igual manera el Sionismo resulta ser un movimiento político portador de esos cuatro rasgos y que fue creado, a fines del siglo XIX, por las facciones de religión judía que son integrantes de las distintas burguesías europeas, concibiendo esas facciones la existencia de una supuesta raza judía como la raza superior destinada al dominio del mundo, dando a entender que las razas existen (cuando está científicamente demostrado lo contrario), las religiones se heredan a través de los cromosomas, y que las mismas pueden distinguirse por determinados rasgos físicos de quienes sean sus prosélitos aunque estos terminen cambiando de religión, como si también pudieran existir y diferenciarse biológicamente las (así hipotéticas) razas cristiana, budista y atea.  ¡Tal es el nivel de locura risible de las burguesías enfermas de poder y ambición!

            Desde sus inicios el Sionismo ha sido un movimiento burgués europeo de tipo multinacional, pero debido a que el capitalismo se convirtió en un fenómeno mundial desde el siglo XVI en adelante, actualmente en cualquier país del mundo existen personeros políticos y económicos ligados a los intereses de los principales financistas y propagandistas del Sionismo, quienes están asentados en Europa y Estados Unidos escudándose arteramente detrás del Judaísmo.

            Como la Revolución Socialista Bolivariana representa una amenaza mundial para el capitalismo, por un lado resulta absurdo el argumento (propio de los escuálidos) consistente en afirmar que el movimiento sionista mundial nunca se iba a entrometer contra la Patria de Bolívar y Chávez, pues se encontraría únicamente interesado en su proyecto originario de expandir a la colonia euro-estadounidense de Israel hasta exterminar al pueblo de Palestina, mientras intenta generar las condiciones propicias para extender esa colonia en menos de un siglo desde el río Nilo de Egipto hasta el río Éufrates de Irak, lo cual implica el futuro exterminio de los pueblos egipcio, libanés, sirio, jordano, saudita e irakí para poblar tan extenso territorio con colonos sionistas.  Por otro lado, no es sorprendente que más de cien mercenarios israelíes tengan presencia en territorio venezolano para el frustrado Golpe de Estado intentado el Lunes 30 de Abril de 2019 contra el Presidente Maduro.

            En conclusión, el Sionismo es un cáncer mundial tan maligno y demencial como sus hermanos trillizos el Nazismo y el Fascismo… pero al igual que estos terminará en el basurero de la historia.

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