Análisis Papel y Tinta

Falcón propone el regreso del FMI a Venezuela

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Veronica Diaz
Escrito por Veronica Diaz

A pocos días del 20 de mayo los supermercados en Venezuela lucen exageradamente desabastecidos y los pocos productos que hay no se pueden comprar debido a que los precios experimentan una frenética escalada diaria que parece no tener techo. ¿Este escenario estará relacionado con la coyuntura electoral en la que se decidirá la continuidad del chavismo?

La autora del libro “La mano visible del mercado”, Pasqualina Curcio, explica que la guerra económica no es un fenómeno nuevo en Venezuela, porque cada vez que hay un proceso electoral o existe alta conflictividad política, todo el arsenal económico se intensifica.

En 2007, cuando el comandante Hugo Chávez convocó al referéndum por la reforma constitucional, en los titulares de los periódicos de la época se leía: “No hay leche”, “No hay harina”, productos que solo aparecieron después de que el chavismo había perdido la posibilidad de modificar 69 artículos de la Constitución de 1999.
El propio Chávez comentó en un Aló Presidente que la agresión económica había influido en los resultados de aquel proceso electoral, el único que perdió el comandante barinés.

La doctora en Ciencias Políticas explica que en cada proceso electoral ha habido distorsiones en los mecanismos de distribución para dificultar el acceso a los medicamentos y alimentos. No obstante, en esta ocasión la principal arma de guerra ha sido la manipulación del tipo de cambio.

“Existe una variación casi perfecta entre cómo se comporta el cambio ilegal y los procesos de alta conflictividad política, porque lo que está sucediendo no es casual, son mecanismos de esta guerra económica cuyo objetivo es político. Se busca socavar el apoyo popular a la Revolución, porque las grandes dificultades para comprar comida y medicinas son para restarle votos al proceso revolucionario”.

La experta recuerda que a finales del 2016, cuando la oposición trató de activar un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, se disparó el tipo de cambio ilegal, hubo un sabotaje en los puntos de venta y se desaparecieron los billetes de 100 bolívares.

“Las agresiones que recibimos a través de armas de guerra se pierden de vista. En menos de un mes el tipo de cambio ilegal ha pasado sin ninguna explicación de una paridad de 200 mil a casi 800 mil, y lo único que ha ocurrido ha sido la convocatoria a un proceso electoral democrático para elegir presidente, mientras que el precio del petróleo venezolano está rondando los 70 dólares, porque el comportamiento del cambio ilegal es arbitrario y no tiene explicación económica”.

Pasqualina Curcio considera que hay bases científicas para demostrar que contra Venezuela se está usando todo un arsenal económico con fines desestabilizadores, en donde se incluye el acaparamiento, la distorsión de los mecanismos de distribución, el bloqueo financiero, la escasez de efectivo, la manipulación cambiaria, y ante cualquier respuesta del gobierno, por ejemplo el aumento salarial, recibe un bombardeo inflacionario que no obedece a las leyes económicas, su fin es político, ya que busca asesinar a la Revolución bolivariana.

No es culpa del modelo

Hay una matriz de opinión que trata de adjudicar todo lo malo que ocurre al “modelo”, pero Pasqualina Curcio sostiene que el problema no es el “modelo” chavista.

“Si el problema hubiese sido el modelo desde 1999 hasta 2013, hubiesen emergido antes las fallas”, analiza.
Durante esa época el modelo impulsado por el Comandante Chávez permitió un crecimiento de la economía del 75%, y desde el 2003 al 2013 la pobreza disminuyó más de la mitad, mientras que la pobreza extrema descendió 62%, y la desigualdad bajó 20%.

Pero cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia se intensificaron todas las armas de guerra, aunado a una caída del precio del petróleo a 22 dólares el barril, que tampoco fue casual, porque es la primera vez en la historia que la cotización de este recurso no renovable cae 4 años consecutivos.

“Pero siempre ha habido respuestas del gobierno orientadas a proteger a la población. Si hubiese sido un gobierno distinto inmediatamente habría impuestos medidas neoliberales, es decir, habría congelado los salarios, eliminado los bonos para proteger al pueblo o no hubiese creado los CLAP”.
Pasqualina explica que el “modelo”, tan criticado por la oposición, coloca al ser humano como prioridad y busca la justicia social.

No obstante, el enemigo ha mutado su arsenal en contra del pueblo. Primero comenzó con el acaparamiento y la distorsión de los mecanismos de distribución y aunque el dólar ilegal existía no era su arma predilecta.

Para Pasqualina Curcio 2016 fue el año más difícil en lo económico, porque aunado a una baja cotización del crudo había que pagar 16 mil millones de dólares de deuda, pero en 2017 se recuperaron los precios del barril de petróleo, entonces la guerra económica mutó. Por lo que no fue casual que el presidente Trump firmara las llamadas “sanciones”, aunque la experta considera que no es correcto hablar de sanciones ya que Venezuela no ha hecho nada que amerite un castigo, lo único que pide es ser una nación soberana.

Como el país iba a tener recursos por concepto de la mejora de los precios del petróleo, Trump aplicó el bloqueo financiero internacional contra Venezuela, mientras que a lo interno se disparó la manipulación del tipo de cambio ilegal. Las armas habían mutado.

Falcón y la dolarización

Falcón ha propuesto dolarizar la economía para frenar la depreciación del bolívar. Pasqualina está en contra de la medida, debido a que no se trata de la simple sustitución de los bolívares por dólares. Tampoco se limita a entregar la política monetaria a intereses extranjeros y que desaparezca el Banco Central de Venezuela.

“Cuando se le quita a un Estado la competencia de decidir sobre su política monetaria, también se limitan las decisiones en política fiscal, social, comercial, es decir, no puede decidir prácticamente nada en materia económica”.

Dolarizar implica sustituir la cantidad de los bolívares que hay en la economía por dólares, los cuales dependen de las reservas internacionales.

El candidato opositor, Henri Falcón, ha dicho que el tamaño del sistema financiero en Venezuela es de 3 mil millones de dólares, por lo tanto, esa es la cantidad de divisas que debería enviar Estados Unidos si Falcón ganase las elecciones.

Entonces para aumentar las pensiones, construir escuelas, hospitales, incrementar la inversión social, se necesitarían más dólares. Y los norteamericanos no van a mandar ni un dólar más si no se incrementan las reservas.

Pasqualina advierte que a Falcón le resultaría imposible aumentar los niveles de reservas porque la dolarización no llega sola, ya que supone la privatización de PDVSA y de las industrias que generan divisas al país.

Si se privatiza PDVSA, que es quien genera las divisas, los recursos que genera la petrolera saldrían del país y se quedarían en las cuentas de los empresarios privados que habrían comprado a la empresa con las mayores reservas de crudo del planeta.

Por lo tanto, la propuesta electoral de Falcón es el endeudamiento.
“¿Con quién se endeudaría Venezuela? Con los mismos que te mandan los dólares, que son los mismos que ahora serían los dueños de PDVSA”.

Habría ahora una mayor relación de dependencia. Y las reservas del país serían cada vez más limitadas, ya que debería usarse también para pagar los servicios de la deuda.

“Con la dolarización se crearía todo un círculo de dependencia hacia estos grandes capitales dueños de la Reserva Federal, porque no es Trump, tampoco Obama, no fue Reagan cuando Nicaragua, Nixon cuando Allende, porque los verdaderos responsables son los grandes capitales, quienes serían los que realmente tomarían las decisiones en política y economía en Venezuela. En resumen se perdería la soberanía”

La receta neoliberal de Falcón

Falcón propone un retorno a la receta neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su oferta electoral se centra en favorecer a la inversión privada extranjera. Supone, por tanto, revivir a la Ley de Protección e Incentivo de la Inversión Extranjera Privada, que Chávez derogó en 1999, cuando se aprobó la nueva Constitución.

Según Falcón el Estado debe ser mínimo y no tiene que participar en la economía. Solo se debe limitar a regular. Y aunque toda la banca sería privatizada, se crearía el Banco de Desarrollo que sería un intermediario entre los organismos multilaterales (Banco Mundial, Banco Interamericano, etc) para captar financiamiento que sería destinado a los inversionistas privados extranjeros.

“Obviamente sería el Estado quien asumiría la deuda, porque Falcón propone que el pueblo se endeude con estos organismos para financiar a los grandes capitales”.

En Venezuela los grandes capitales desde que se nacionalizó el petróleo han recibido alrededor de 700 mil millones de dólares.

Y mientras más dólares capta el sector privado del Estado a tasa preferencial, más disminuye su inversión. Desde ese año hasta hoy la inversión privada ha caído 62%. En contraste, la inversión pública, gracias al presidente Chávez, aumentó 58% desde 1999 hasta el presente.

Entre 1970 y 1999, del total de los ingresos petroleros, la empresa privada recibió el 113%, lo que significa que el Estado se endeudaba para financiar a los privados, quienes disminuyeron su inversión 28%. Producían lo mínimo para abastecer el mercado interno, y más de la mitad, es decir 53%, se quedaba en el exterior. “Eso es lo que hoy propone Falcón”.

Después de 1999, bajo el modelo chavista el sector privado ahora recibía 41%. Sin embargo, gracias a la política energética del Comandante Chávez había habido una considerable mejora de la cotización del crudo, por lo que se le transfirieron al sector privado cuantiosos recursos. Desde el 2003 hasta el 2014, recibió casi 330 mil millones de dólares. Paradójicamente, disminuyó la inversión privada 48%, y mucho más de la mitad de estos recursos se quedaron en el exterior.

La experta señala que al privatizar PDVSA, el arco minero y las empresas de la CVG, los capitales extranjeros no solo estarían apoderándose de las riquezas de los venezolanos, también habrían obtenido el poder de tomar todas las decisiones importantes.

La receta de Falcón, en lugar de proteger al pueblo, lo haría más pobre, ya que el centro ahora sería beneficiar a los capitales, a diferencia del modelo socialista donde el centro es el ser humano.

Falcón propone entregar a PDVSA, que ha generado por décadas el 99% de los ingresos del país. Mientras que la empresa privado solo ha generado 1%, a cambio de una tarjeta “solidaria” con 25 dólares mensuales, con los que ahora tampoco tendría el pueblo capacidad para costear lo que necesita. Ya que la propuesta opositora también supone liberar el precio de los bienes y servicios.

“Los 75 dólares de salario mínimo a duras penas servirían para pagar la luz, teléfono, agua y la comida, porque lo que hemos visto cuando se aplica un modelo neoliberal es que la pobreza aumenta”.
En Venezuela desde 1986 hasta el 2000, la pobreza aumentó 132% en el marco de dos décadas de políticas neoliberales.

“En cambio, con Chávez, con un modelo distinto, la pobreza disminuyó. Hoy están usando armas de guerra económica que inciden sobre la pobreza, pero las dificultades que experimenta el pueblo no son culpa del modelo”.
Sostiene que toda guerra genera pobreza, incluso las convencionales. Hoy Venezuela enfrenta una guerra no convencional, cuyo componente comunicacional se encarga de culpar a la víctima, es decir, al chavismo.

Bolívar oro

Pasqualina sostiene que la manipulación cambiaria ha sido una potente arma de destrucción de la economía venezolana, ya que el tipo de cambio ilegal sirve de marcador de los precios internos e inducen la inflación y la pobreza. Y para detener esta bicicleta cambiaria, propone anclar el bolívar al oro.
Sostiene que Venezuela posee alrededor de 7.000 toneladas (TN) de oro, de las cuales se han certificado 4.130.

“Somos el país número 21 con mayor cantidad de oro per cápita en las bóvedas. Reposan allí, 162 TN. China, con 1.379 MM de habitantes, tiene 1.842 TN (puesto 25). EEUU, con 323 MM de personas, tiene 8.133 (puesto 10); Rusia, con 144 MM tiene 1.778 TN (puesto 15)”.

A la fecha, 1 onza troy de oro equivale a 87.662 bolívares soberanos. Por cada tonelada de oro que ingresa al BCV nuestro bolívar se aprecia 1%.

Si todos los meses llegan 2 TN de oro al BCV. A ese ritmo, en 10 años, atesoraríamos 426 TN (equivale al 4% de nuestras reservas). El bolívar se habrá apreciado 62%.

Si se ancla el bolívar al oro, explica, los enemigos de la nación necesitarían manipular el precio del metal precioso en los mercados internacionales, pero un “Oro today” también afectaría al imperialismo mismo.

Pasqualina considera que en este contexto de guerra económica, Venezuela tiene una ventaja, porque el pueblo está cada día más consciente de quién es el verdadero enemigo.

En Nicaragua en 1988 llevaron la inflación a 33.000%, había acaparamiento, también se impuso un bloqueo financiero. Pero Nicaragua se creyó el discurso de que “el socialismo era el culpable” y votaron en contra de los sandinistas, lo que permitió que se impusiera un gobierno dócil a Washington, que eliminó todos los programas sociales para cortar la liquidez monetaria. Entonces todo empeoró. La inflación siguió pero el pueblo quedó desprotegido.

“Con Falcón ocurriría algo similar. Se eliminarían los programas sociales, los salarios se congelarían, no habría CLAP, tampoco bonos, y la inflación seguiría galopando. Por eso es importante que los venezolanos sepan que lo que ocurre no es por culpa del modelo, sino son agresiones externas para apoderarse de nuestras riquezas naturales. Yo creo que el pueblo sabe quién es el enemigo y por eso en los últimos procesos electorales ha votado por el chavismo”.

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