Análisis Papel y Tinta

Cómo no me voy a reír de la OEA

Arreaza.
Luis Dávila
Escrito por Luis Dávila

“Cómo no me voy a reír de la OEA, si es una cosa tan fea, tan fea que causa risa”. Los versos del cantautor cubano Carlos Puebla resonaban con fuerza en la Asamblea con Consejos Comunales y Comunas en la Plaza Bicentenario del Palacio de Miraflores, luego de que el presidente hizo un balance de la cita de la Organización de Estados Americanos (OEA) en donde Estados Unidos intentó, sin éxito, suspender a Venezuela del organismo multilateral.

El Jefe de Estado destacó la inoperancia de la OEA en torno a los verdaderos problemas de la región y explicó que desde su fundación solamente ha servido como herramienta de dominación del imperialismo norteamericano. “Ha sido la gran victoria de Washington, hemos ido a la capital del imperio, y hemos regresado con la victoria en nuestras manos ¡Héroes de la Patria!”, enfatizó Maduro y agregó “nos faltan 40 semanas, 10 meses para que se cumpla el plazo y por decisión autónoma de Venezuela, como lo hice el 27 de abril del año 2017, Venezuela se salga definitivamente de la OEA y dejemos ese organismo inútil”.

Resulta curioso que la asamblea del organismo se dedicara exclusivamente a tratar sobre una supuesta expulsión de Venezuela, una nación que ha expresado su deseo de retirarse por sus propios medios y en estos momentos se están cumpliendo los trámites burocráticos para hacer efectivo el retiro.

“El 27 de abril del año 2019 lo declaro día festivo para el pueblo de Venezuela, vamos a celebrar nuestra libertad, que nos hemos liberado de la OEA”, recalcó el presidente Maduro.

Organismo injerencista

“Nosotros como Estado soberano tenemos el derecho de retirarnos de la OEA y Venezuela, antiimperialista, estará felizmente fuera de la Organización de Estados Americanos. No podemos seguir bajo el amparo de una organización supuestamente multilateral, que supuestamente defiende los principios del Derecho Internacional Público, de la Carta de las Naciones Unidas, los principios de su carta y los violenta todos por órdenes de los jefes imperiales”, afirmó el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, durante una rueda de prensa que ofreció desde la sede de OEA, ubicada en Washington.

Explicó que el retiro de Venezuela de esta organización se concretará en abril de 2019, ya que el año pasado el presidente de la República, Nicolás Maduro, tomó la decisión ante el servilismo de la OEA a los intereses imperiales.

“Es una organización que para nada ayuda no solo a Venezuela, sino al resto de los pueblos de nuestra América y del Caribe”, aseveró Arreaza, quien lamentó que la OEA siga ratificándose como lo denominaba el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, un “ministerio de las colonias de Estados Unidos” y con ese aval apoye invasiones a naciones con el pretexto de asistir en lo “humanitario” a los pueblos.

Doctrina Monroe

Por su parte. el ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo durante un encuentro con los medios de comunicación que la OEA no es otra cosa que “la expresión burocrática falsamente diplomática de la doctrina Monroe de 1824” que atenta contra todos los países de América.

En el caso de Venezuela, que ha sido atacada en el seno de la OEA 32 veces en los últimos cuatro años, las maniobras incluyen un lobby auspiciado por EEUU, que está fundamentado en noticias falsas (fake news) para desprestigiar al país suramericano y ejercer presión sobre las demás naciones que integran este bloque, incluso a través de declaraciones públicas.

Un ejemplo de esas falsedades fueron las afirmaciones del embajador de EEUU ante el organismo, Carlos Trujillo, quien aseguró que ya contaban con los votos para aprobar la expulsión de Venezuela. Sin embargo, la iniciativa solo sacó 19 de los 24 votos requeridos.

“Nos salimos de la OEA el 27 de abril de 2019. Como no vamos a tolerar mentiras, Arreaza desmontó una por una las mentiras contra Venezuela”, expresó Rodríguez, quien agregó que se cumplen los pasos administrativos para completar el retiro.

No nos vamos a rendir

“El imperialismo sigue atacando a nuestra Patria. Es una política imperial. Ataques a la patria de Bolívar, de Chávez. Esos no tienen ningún tipo de escrúpulos. Intentaron en la OEA y volvieron a fracasar”, expresó Diosdado Cabello en su programa Con el Mazo Dando este miércoles 06 de junio.

“Nosotros no nos vamos a rendir, pero no por arrogancia, sino por dignidad. Venezuela es el faro. Todas las luces del mundo están puestas en Venezuela”, indicó.

“Estamos decididos a ser libres. Los pueblos del mundo nos escuchan, nos ven. Mucho más de lo que la gente cree y nuestra pelea de todos los días y nuestra lucha tiene que ver que se sepa en el mundo que Venezuela no se va a rendir”, aseguró el constituyentista.

Mientras tanto, los versos de Puebla, escritos a propósito a expulsión de Cuba del organismo injerencista, parecieran hechos a la medida de la Revolución Bolivariana en 2018: “Yo estoy acá en mi rincón, preguntándome hace rato, cómo es posible que al gato, le meta miedo el ratón”

Una larga historia de intervencionismo

La OEA surgió en 1948, durante la Conferencia Internacional Americana celebrada en Bogotá, y una de sus primeras acciones fue aprobar una resolución que avalaba la “intervención colectiva regional” en Guatemala en 1954.

Aquella agresión mercenaria, organizada por Washington, tenía como objetivo derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz y poner fin a la llamada Primavera de la Democracia, durante la cual se aprobaron la Ley de Reforma Agraria y otras medidas de beneficio popular.

Con el silencio o el beneplácito de la OEA tuvieron lugar los bombardeos contra ciudades cubanas en los primeros años del triunfo de la Revolución de 1959 y la invasión mercenaria a Playa de Girón en 1961, orquestada también por el gobierno norteamericano.

El 3 de enero de 1962 Estados Unidos rompió relaciones con Cuba y ese mismo mes, el día 31, la OEA aprobó una resolución que excluyó a la nación caribeña del sistema interamericano.

En el seno de la entidad la Casa Blanca logró la aprobación, por un estrecho margen, de una resolución que le permitió intervenir en República Dominicana en 1965 para impedir el triunfo del movimiento popular constitucionalista.

Con su anuencia o complicidad tuvo lugar también la agresión a la pequeña isla de Granada 1983 o la invasión a Panamá en 1989.

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