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Un mar para Bolivia

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Veronica Diaz
Escrito por Veronica Diaz

El 3 de julio de 2018 se inauguró en el Museo de Bellas Artes de Caracas la muestra Un mar para Bolivia formada por obras pictóricas de ganadoras y ganadores del concurso auspiciado por la embajada boliviana. Metafóricamente hablando, el mar simboliza la libertad, también el mundo y el corazón humano, pues el mar es la dinámica de la vida: todo sale del mar y todo vuelve a él. Bolivia tenía mar cuando fue creada por Bolívar en 1825: “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad”. Parte de ella la perdió cuando se le despojó la Provincia del Litoral en la guerra del Pacífico, conflicto armado que enfrentó a Chile contra los aliados Bolivia y Perú entre 1879 y 1883.

República de Bolívar

El año 1825 fue uno de los más importantes de la gesta independentista. Simón Bolívar y Simón Rodríguez recorren el Alto Perú. Planifican la creación de una república que sirva de modelo y de embrión emancipador dada su población mayoritariamente originaria. Así nace la República de Bolívar, que mantuvo este nombre entre el 6 de agosto y el 3 de octubre de ese año, en honor al titán venezolano, el Libertador del Mediodía de América. Su extensión era de 2 millones 363 mil 769 km² y contaba con las siguientes ciudades marítimas en un litoral de aproximadamente 400 kilómetros sobre el océano Pacífico: Paposo, Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla. Simón Bolívar, Padre, Protector y Primer Presidente, cambia por decreto el nombre de Cobija, único puerto de la nación, por Puerto La Mar, y lo decreta como puerto principal.

Guerra del Pacífico

Comenzando la década de 1840, ciudadanos chilenos comenzaron a ocupar el litoral boliviano y explotar sin autorización los depósitos de guano existentes en la zona, aprovechándose de la escasa población local y la poca presencia de autoridades bolivianas. Como consecuencia, Chile pretendió extender su soberanía hasta el paralelo 23º, en territorio boliviano a sabiendas de que las constituciones chilenas de 1822, 1823, 1828 y 1833 declaraban que su límite por el norte era el Desierto de Atacama. Para 1872, el potencial naval chileno superaba al peruano. En abril de 1879, Chile declaró la guerra a Bolivia y a Perú. Los gobiernos de esos países beligerantes, alejados de sus pueblos, buscaron utilizar el creciente conflicto entre Estados Unidos y el Reino Unido por el control del comercio latinoamericano para favorecer sus fines. La región de Tarapacá fue asediada. El 14 de febrero de 1879, las fuerzas militares chilenas ocuparon la población boliviana de Antofagasta sin resistencia. El 23 de marzo, Calama. El 21 de mayo, Iquique y el 7 de junio de 1880, Arica.
Isaac Christiancy, embajador gringo en Lima, le envió una carta el 4 de mayo de 1881 al secretario de Estado, James G. Blaine, en el que expone: “Mi conclusión es que el único medio eficaz para que los Estados Unidos dominen el comercio del Perú, y eviten otro predominio o influencia material a lo largo de esta costa es o intervenir activamente, obligando a los beligerantes a un arreglo de paz en términos razonables, o gobernar al Perú por medio de un protectorado o una anexión. El Perú, en las manos o bajo el Gobierno de los Estados Unidos, pronto volvería a ser uno de los países más ricos del mundo… Cincuenta mil ciudadanos emprendedores de los Estados Unidos, dominarán a toda la población y harán al Perú totalmente norteamericano. Con el Perú bajo el gobierno de nuestro país, dominaremos a todas las otras repúblicas de Sud América, y la doctrina Monroe llegaría a ser una verdad”. En 1881 el Congreso de Venezuela protestó contra la ocupación chilena de Perú y Bolivia.

Salvador Allende

El último presidente socialista que tuvo Chile, Salvador Allende, en 1970 habló sobre el tema con claridad anfictiónica: “Ha llegado la hora de la gran reparación de una injusticia cometida contra Bolivia. Chile tiene una centenaria deuda con Bolivia y estamos dispuestos a emprender una solución histórica. Bolivia retornará soberana a las costas del Pacífico. No le pedimos nada al sufrido pueblo trabajador boliviano, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido víctima. En esta operación el pueblo boliviano debería disponerse a jugar un papel protagónico decisivo. Desempeñar el gran rol democrático de pueblo a pueblo. No de oligarquía a oligarquía. No de momios ni rosqueros. No nos guían intereses de clase dominante. No le pedimos nada al sufrido pueblo trabajador boliviano, queremos solamente reparar el despojo cruel de que ha sido víctima. Un pueblo que esclaviza a otro no es libre”.

Sólo con arte

La guerra de 1879 está viva. Murieron muchos indios que iban a la guerra para que los mataran como a perros, porque no llevaban balas para defenderse. Ciertos sectores desean que sea parte de una memoria colectiva que no tiene en cuenta al otro. Otros sectores saben que “entre la Independencia y la Libertad hay un espacio inmenso que solo con arte se puede recorrer” como nos los dice una y otra vez Simón Rodríguez. Artes plásticas y poesía, son pasos importantes de ese recorrido. La exposición en el Museo de Bellas Artes donde podemos apreciar obras de Claudia Jaimes, Zacarías García, Mario Pérez, Giannini Arnetta (primer lugar con El mar dentro de nosotros), Rafael Farías (segundo lugar con In-vocaciones y evo-caciones para un mar) y Celestino Alfaro (tercer lugar con El agua es sinónimo de vida). En el año 2005 la editorial Apostrophes de Santiago de Chile publicó el libro Hermanando, antología poética que reúne a 22 bardos chilenos y bolivianos. En la presentación podemos leer: “Bolivia y Chile son dos siameses cocidos en la altura y en lo profundo”. El aedo boliviano Gabriel Chávez Casazola nos dice: “Un poeta sin mar tiene herramientas para imaginarse islas y alcatraces y puede oler la presencia profunda de las algas. Sin embargo, el poeta no es un ser que vive en las nubes: es más bien un sistema lingüístico que anda en lo profundo y genera su propia luz”. Por su parte, el revolucionario venezolano Argimiro Gabaldón dijo en una ocasión: “Yo no conocía el mar, pero miraba los ojos de mi madre”.
Los hijos de Bolívar no pueden ser imperialistas, tampoco entreguistas, tampoco traidores. ¿Por qué el gobierno de Colombia está tan cerca de Santander y tan lejos de Bolívar? ¿Por qué el gobierno de Perú está tan cerca de Riva Agüero y Torre Tagle y tan lejos de Bolívar? ¿Por qué el gobierno de Chile está tan cerca de Pinochet y tan lejos de Bolívar y Allende? El poeta chileno Luis Arias Manzo expresa “pobre Chile mío, tan lejos de América Latina y tan cerca de los Estados Unidos”. Esa madre de la que habla Argimiro Gabaldón es la Pachamama. Los pueblos bolivarianos exigimos para Bolivia los 400 kilómetros de playas que Simón Bolívar le dio. En la medida en que los gobiernos se acerquen a Bolívar más cerca estará la prosperidad colectiva y la integración latinoamericana. Aceptemos la invitación bolivariana de la chilena Gabriela Mistral: “Hagámosle criatura cotidiana mejor que nombre de aniversario; vivámosle en la permanencia y no sólo en las letras puntuadas de los centenarios. Vivámosle en la continuidad como se vive una ley; pongámonos a tenerlo por paisaje nuestro, hasta que nos corra por la sangre, hecho la masa de nuestra sangre”. ¡Mar para Bolivia!