Sería ingenuo pensar que solo por la promoción de un cambio de régimen político en la República Bolivariana de Venezuela, el Gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump ha desarrollado un despliegue militar de todo tipo de dispositivos para tomar militarmente el Mar Caribe, mientras se ejercen las maniobras propias de la diplomacia por la fuerza para procurar que los gobiernos de la región caminen al son de sus intereses estratégicos.
Venezuela en diversas oportunidades ha denunciado lo peligroso que es para la paz de esta región semejante despliegue militar, pero especialmente las acciones que vienen desarrollando, violatorias de todo tipo de regla jurídica establecida, más cuando ahora hay irresponsables gobiernos como el de Trinidad y Tobago que pretende erigirse como instrumento de guerra proxy hacia nuestro territorio, poniendo en riesgo los lazos históricos que tiene con Venezuela, los acuerdos económicos que posee con nuestro país, así como la integridad y la paz de sus propios ciudadanos quienes incluso han sufrido en carne propia la crueldad de una violencia injustificada con las ejecuciones extrajudiciales en el Mar Caribe, llevadas a cabo por el Comando Sur.
Sin lugar a dudas, este despliegue militar tiene otros objetivos que debemos sumar como elementos en el análisis. Es para todos conocido que uno de los elementos fundamentales del Project 2025 que desarrolla el grupo MAGA que gobierna con Trump, es asegurarse los recursos de América Latina considerados vitales para la supervivencia propia de Estados Unidos, y además para su pretendido ejercicio hegemónico exclusivo que han venido perdiendo de manera recurrente en los últimos años.
Esto último viene a ser un dispositivo estratégico de este despliegue militar, ya que la presencia especialmente de la República Popular China y en segundo lugar de la Federación de Rusia en la región, incluso ahora en un contexto de alianza estratégica que poseen por conducto de los errores estratégicos del occidente colectivo, es uno de los elementos fundamentales del actual despliegue militar del uso de la diplomacia por la fuerza para hacerse, una una, de las naciones cuyos gobiernos se dispongan a trabajar en pro de los intereses estadounidenses.
Por ejemplo, cualquier análisis desde el punto de vista geoeconómico, encuentra que las inversiones de la República Popular China en la región rondan alrededor de un 30% mientras que apenas llegan al 10% en el caso de las provenientes de Estados Unidos.
Además es muy claro el papel de Venezuela en la configuración de una alianza estratégica con el mundo multipolar que esta irrumpiendo, fruto del desarrollo de acciones de un sistema político independiente, y qué ha llevado alianzas más allá de lo meramente económico con ese mundo multipolar mientras pone freno a las disposiciones monroístas de la élite de poder de Estados Unidos.
De igual manera y dado el declive estructural que Estados Unidos tiene como hegemón mundial en la actualidad, no sería nada extraño que también este despliegue militar tenga como propósito proteger los mares de esa nación desde un punto de vista ofensivo, tanto por el Pacífico como por el Atlántico, así como su vientre bajo en el Mar Caribe, considerado por ellos «su Mediterráneo». Es difícil creer a este punto que semejante despliegue se vaya a retirar en poco tiempo de las posiciones que hoy exhiben.
Finalmente, ya en la subyugación de gobiernos quienes de algún otro modo han caído en la lógica de la diplomacia por la fuerza llevada a cabo por el gobierno de Trump, como dispositivo propio del Project 2025, es evidente que han logrado ganar fuerza en la región desde el punto de vista gubernamental.
La posición absoluta de Panamá y de Puerto Rico junto con Trinidad y Tobago y Guyana, el control militar de las Islas del Caribe y la disposición de gobiernos absolutamente complacientes en Ecuador, Argentina, Bolivia y Perú, dejan claro un momento que resulta muy peligroso para las democracias de los países que desafían al monroismo de la élite de Washington.
Por ejemplo, la República de Colombia y la República de Honduras deben mirar con mucho cuidado cada movimiento interno, ya que aunque no puedan tomar Venezuela si podrían intentar hacerlo con esas naciones cuyos gobiernos se mantienen dignos y en contra de cualquier acción que procure alterar la declaración de América Latina como zona de Paz.
Como podemos ver, es muy rico el mundo de los objetivos de esta maniobra peligrosa para la región.












