Muy en la retentiva me quedó la intervención del presidente Nicolás Maduro durante su programa,Con Maduro +, al ser cuestionado sobre las recientes intervenciones de su par estadounidense Donald Trump; especialmente en cuanto al hecho que identificaba la existencia de un poderoso factor interno en Estados Unidos que estaba literalmente «azuzando» una guerra contra Venezuela, a la par de toda la polvareda que se ha levantado en torno al caso Jeffrey Epstein.
Esta reflexión, del primer mandatario venezolano, es sumamente valedera para poder sostener con mucha calma y cordura el actual momento político, donde no hay duda de que hay factores incrementando una campaña psicológica en contra de Venezuela para alterar la cotidianidad de un diciembre que debería estar marcado por las fiestas de navidad como su principal hecho
Eso incluye los fakes propios de supuestos medios de información que han entrado con mucha fuerza en la carrera previa a las elecciones de medio término en Estados Unidos. Su entrada para la atención del caso de Venezuela no tiene tanto que ver con altruismo, preocupación, o sentido de la información, sino que van en la vía de posicionar a nuestro país como un asunto relevante de la política interna de Estados Unidos, haciendo base a cualquier escalada.
Eso tiene algunas piezas que resultan relevantes de ver en estos momentos. Por un lado, todo tipo de especulaciones lanzadas al aire como «información» en cuanto a la llamada realizada por el presidente Trump al presidente Maduro, justo para hacer pie de amigo a cualquier decisión del mandatario estadounidense qué posicione el tablero militar por encima de la diplomacia y de la política para la atención de este asunto.
En el mismo sentido, observamos el debate interno y posiciones editoriales de esos «medios de información» con respecto a la designación de un falso inexistente «cartel de los soles» como organización terrorista. En esto los periodistas y laboratorios de ideas, que todos los días buscan a Trump para preguntar sobre Venezuela, han llegado a cuestionarle el porqué Estados Unidos debe entablar conversaciones con «terroristas», lo cual no es más que una pieza nada conmovedora de cómo se mueven los hilos de la pugna del poder en esa Nación.
Ambos elementos, de manera abierta, son piezas utilizadas en el sentido de la advertencia realizada por el presidente venezolano. Es decir están tratando de azuzar una guerra en contra de Venezuela.
Cierto es que también, dentro de estas piezas de fake política, encontramos piezas propias de la pugna del poder interno, y que básicamente cuestionan la actual escalada y despliegue militar de Trump en el mar Caribe y las amenazas de guerra en contra de Venezuela.
En lo anterior debemos tener mucho cuidado a la hora de hacer las valoraciones y análisis, ya que de manera bipartidista y recurrentemente, en los últimos 13 años, la élite del poder de Estados Unidos ha trabajado para posicionar a Venezuela como amenaza inusual extraordinaria a la seguridad nacional de ese país, no existiendo diferencia alguna con respecto a la determinación de cambio de régimen político que pretenden entronizar por cualquier vía en nuestra patria.
En tal sentido hay que tener mucho cuidado con estos fakes de la política, que lejos de ahondar en nuestra capacidad analítica pueden desviarnos del centro estratégico de una Diplomacia Bolivariana de Paz y de un frente interno cohesionado nacionalmente para rechazar y enfrentar con eficiencia y eficacia esta nueva etapa de máxima presión hacia la República Bolivariana de Venezuela.
Los llamados «medios de información» estadounidenses, derivados en abiertos aparatos de propaganda del occidente colectivo, que incluso vendieron en su momento la posibilidad de una victoria ucraniana en su guerra proxy contra la Federación de Rusia, desarrollada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y EEUU como su voz cantante; si hoy tienen posicionado el tema Venezuela, no es por otro asunto que disponerlo como pieza de la pugna de poder interna en Estados Unidos, y en mucho tratando de provocar al presidente Trump para que, desesperado, cometa el error de dar el paso hacia una maniobra militar en contra de nuestro país.
Por ende, calma, cordura, y mucha mesura al valorar estas piezas de «información», sin perder en el camino nuestro centro estratégico.












