El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, ha manifestado públicamente su insatisfacción con la reacción mostrada hasta ahora por la Unión Europea (UE) ante el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, calificando la respuesta del bloque como “insuficiente” ante un precedente de extrema gravedad.
En declaraciones a la cadena de radio SER, el ministro español subrayó que esperaba una postura “más firme” de la UE en rechazo a la acción militar de Estados Unidos, por considerar que esta acción es contraria al derecho internacional y a los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.
Albares recordó que España se encuentra en la “primera línea” de la posición internacional junto con países como Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, naciones que ya han emitido un comunicado conjunto rechazando las operaciones unilaterales en Venezuela y defendiendo la soberanía, el diálogo y la solución pacífica como únicas vías legítimas para resolver la crisis.
En este contexto, el Ministro confirmó que el Gobierno de España mantendrá sus conversaciones con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en reconocimiento del orden constitucional que la sitúa al frente del Ejecutivo. Albares fue enfático al afirmar que “Madrid no teme represalias por parte de Washington” y reiteró que la política exterior española rechaza categóricamente la imposición de la fuerza y apuesta por la estabilidad regional.
Asimismo, Albares realizó una crítica interna al Partido Popular, acusándolo de “utilizar la crisis venezolana con fines internos”, y reafirmó que la solución para Venezuela debe ser exclusivamente pacífica y democrática.
Reacciones políticas y sociales
La crítica a la actitud europea también se ha hecho eco en el Parlamento Europeo. La eurodiputada Irene Montero comparó la agresión con la invasión de Irak de 2003 y acusó a Washington de buscar apropiarse de los recursos petroleros venezolanos. Montero criticó la posición tanto de la UE como del Gobierno español por limitarse a pedir prudencia, y solicitó a la Comisión Europea que tome medidas urgentes para exigir la liberación de las autoridades detenidas.
Desde la sociedad civil, la Plataforma Bolivariana de Solidaridad con Venezuela en Madrid también ha expresado su rotundo rechazo a la ofensiva estadounidense.
Posición institucional española
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado un llamamiento público a la distensión y al estricto respeto del derecho internacional. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha asegurado que sigue de cerca los acontecimientos. No obstante, desde sindicatos y diversos sectores de la izquierda se insiste en que “la comunidad internacional no puede permanecer en silencio” ante lo que consideran una amenaza directa contra la soberanía y la seguridad global.
España, en consonancia con varios socios europeos y latinoamericanos, mantiene así su insistencia en el respeto al derecho internacional, la no injerencia, y la resolución de conflictos mediante la negociación y el diálogo inclusivo.










