Según informaciones publicadas por The New York Times y corroboradas por diversas fuentes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, realizó un monitoreo constante y detallado de la ubicación y movimientos del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en los días y momentos previos a su secuestro ilegal por parte de fuerzas especiales estadounidenses. Este acto de agresión formó parte de la operación militar masiva lanzada contra Venezuela el pasado sábado 3 de enero.
De acuerdo con las fuentes citadas por el medio, el rastreo se ejecutó de manera prácticamente constante mediante una flota de vehículos aéreos no tripulados (drones) furtivos. Un alto funcionario estadounidense afirmó que la CIA y analistas de operaciones especiales mantuvieron al presidente Maduro «bajo la lupa» desde las etapas iniciales de la planificación de este acto criminal.
En paralelo, circulan en redes sociales imágenes que muestran un dron furtivo RQ-170 Sentinel de la Fuerza Aérea de EE.UU., presuntamente regresando a una base en Puerto Rico tras los ataques del 3 de enero. Se sospecha que al menos uno de estos drones, diseñado específicamente para vigilancia persistente y sigilosa en entornos hostiles, fue utilizado durante la agresión contra territorio venezolano. Los reportes sugieren que la base de operaciones pudo ser la reactivada Estación Aérea Naval Roosevelt Roads, convertida desde 2025 en un centro de operaciones militares estadounidenses en el Caribe. El Pentágono se ha negado a comentar sobre la presencia de estos drones, citando «preocupaciones de seguridad» de la operación ilegal.
Bajo el falso pretexto de la «lucha contra el narcoterrorismo», los Estados Unidos lanzaron el 3 de enero una agresión militar masiva que impactó en Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Esta operación de fuerza concluyó con el secuestro ilegal e inconstitucional del presidente Nicolás Maduro y de la Primera Combatiente, Cilia Flores.
El Gobierno de Venezuela ha denunciado ante el mundo que esta acción constituye una gravísima agresión militar, cuyo objetivo real no es otro que apoderarse por la fuerza de los recursos estratégicos de la nación, en particular su petróleo y minerales, y quebrantar la independencia política y la soberanía nacional.
Actualmente, el presidente Maduro y la Primera Combatiente se encuentran recluidos de manera arbitraria en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Nueva York, luego de ser trasladados forzosamente a Estados Unidos. En su primera audiencia, el presidente Maduro se declaró inocente frente a los cargos fabricados de narcoterrorismo.
Frente a este acto de guerra y violación flagrante del derecho internacional, la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, juramentó constitucionalmente como Presidenta Encargada de la República, asumiendo la responsabilidad de defender la soberanía, la integridad territorial y la paz del pueblo venezolano.
Rechazo Internacional
Esta agresión ha sido ampliamente rechazada por la comunidad internacional. Países como la Federación de Rusia, entre muchos otros, han exigido la liberación inmediata e incondicional del presidente Maduro y la Sra. Flores. Rusia repudió el ataque y subrayó que Venezuela tiene el derecho inalienable a decidir su destino soberano sin ningún tipo de intervención o coerción externa.
El pueblo y el Gobierno legítimo de Venezuela exigen el cese inmediato de todas las acciones hostiles, la retirada de cualquier fuerza extranjera y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional.










