Durante un recorrido por el campamento transitorio de Catia La Mar, el vicepresidente sectorial de Comunicación y Cultura, Miguel Ángel Pérez Pirela, calificó la experiencia como una lección de resiliencia que renueva la esperanza nacional. El espacio, que alberga a las familias damnificadas por los sismos ocurridos el pasado 24 de junio, ha demostrado ser un lugar donde la vida persiste con fuerza.
«Vimos aquí niños de cuatro días de nacido, vimos aquí abuelitas resistiendo, vimos incluso loritos, gatitos, perritos que resistieron. Aquí simplemente es la vida, que nace y que renace por doquier en este país de esperanza», relató el funcionario durante su visita.
El campamento, bajo la administración del Ministerio de las Comunas, ha trascendido su función logística para convertirse en un verdadero refugio de vida. En sus instalaciones, diariamente se registran avances significativos, incluyendo recuperaciones médicas, mejoras en la salud psicológica y la reconstrucción de la cotidianidad de quienes perdieron sus hogares. Pérez Pirela resaltó que la fuerza y alegría de estas familias, frente a la catástrofe, son un testimonio del abrazo solidario que define al venezolano.
El Vicepresidente mencionó que incluso los rescatistas internacionales que han llegado al país expresan salir renovados tras ser testigos de la fortaleza del pueblo. Según Pérez Pirela, esta realidad humana es la única verdad válida, frente a los intentos de distorsión externa.
Firmeza ante la guerra cognitiva
El titular de Comunicación y Cultura fue enfático al denunciar las campañas de desinformación que circulan en torno a la situación del país. «Para todos aquellos que están sembrando guerra cognitiva contra Venezuela, fake news, guerra psicológica, guerra informativa… no van a poder», sentenció.
Finalmente, el vicepresidente reiteró el compromiso inquebrantable del Gobierno Bolivariano de acompañar a cada ciudadano afectado por la tragedia, cumpliendo con la instrucción directa de la Presidenta (E), Delcy Rodríguez, de garantizar que ningún damnificado se quede sin el apoyo necesario.










