En un movimiento que amenaza con transformar el panorama energético y geopolítico global, el Cuartel General Central Khatam al Anbiya de Irán confirmó durante la madrugada de este jueves 11 de junio la clausura definitiva del Estrecho de Ormuz. La medida prohíbe la navegación de todo tipo de embarcaciones, incluyendo buques mercantes y petroleros, tras la intensificación de las hostilidades con Estados Unidos.
La decisión de las autoridades persas contradice directamente la narrativa oficial del Comando Central de Estados Unidos, que durante la noche del 10 al 11 de junio aseguró que el tráfico marítimo continuaba sin interrupciones. No obstante, medios locales iraníes como IRIB y Fars han difundido imágenes satelitales que, según los informes, confirman la inactividad total en la ruta, una arteria crítica por la cual transita aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial.
El mando militar iraní ha sido enfático en sus advertencias, señalando que ninguna embarcación tiene permitido abandonar sus fondeaderos en el Golfo Pérsico o el Golfo de Omán. Asimismo, las autoridades han advertido que cualquier intento de aproximación al estrecho será considerado como un «acto de colaboración con el enemigo».
La clausura de esta ruta vital es el punto máximo de una espiral de violencia que se intensificó tras la reanudación de ataques estadounidenses contra territorio iraní la noche del martes pasado. Washington ha justificado estas acciones militares como una respuesta proporcional al derribo de un helicóptero AH-64 Apache.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha denunciado que los bombardeos norteamericanos contra puntos estratégicos en Jask, Sirik y Qeshm carecen de fundamento. Según reportes locales, los ataques han dejado daños materiales significativos, incluyendo la destrucción de depósitos de agua y una torre de comunicaciones en Sirik.
En respuesta a la ofensiva, el Cuartel General Central Khatam al Anbiya informó este miércoles sobre la ejecución de operaciones de represalia contra múltiples bases estadounidenses desplegadas en la región.
Impacto en la estabilidad regional
Esta cadena de confrontaciones marca un nuevo y peligroso nivel de tensión en Oriente Medio. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, dado el peso estratégico del Estrecho de Ormuz para el mercado energético global y la estabilidad operativa de la región.
Las autoridades persas han ratificado que mantendrán las medidas de seguridad estrictas mientras persista la situación de conflicto.










