Con el objetivo de transformar la atención y el respeto hacia la tercera edad, el Gobierno nacional anunció el inicio oficial de la campaña del Plan Nacional AMA (Acción para la Protección del Adulto Mayor). Esta iniciativa estratégica busca erradicar el abuso, la violencia y el abandono de los ciudadanos mayores en todo el territorio nacional.
El programa se estructura sobre seis ejes fundamentales, poniendo especial énfasis en la capacitación de la población. El viceministro de Protección Social, Junior Pérez, subrayó que la meta es dotar a la sociedad de herramientas para identificar agresiones, incluyendo aquellas formas de «microviolencia» que a menudo pasan desapercibidas en la rutina diaria.
«Todo nuestro pueblo debe formarse para conocer las diversas formas de violencia contra el adulto mayor. Necesitamos que la ciudadanía identifique y detenga cualquier conducta abusiva», afirmó el viceministro Pérez.
Uno de los pilares del Plan AMA es la deconstrucción de estereotipos sociales que infantilizan a las personas de la tercera edad. El funcionario fue enfático al rechazar la asociación entre la vejez y la indefensión: «Debemos cambiar el paradigma de pensar que el adulto mayor es vulnerable o que es como un niño. Una persona que ha vivido más de 60 años no ha regresado a la infancia; merece respeto y autonomía plena».
El diseño de esta política pública es el resultado de una rigurosa investigación de campo realizada en agosto de 2025, la cual consultó a más de 13.000 adultos mayores en zonas urbanas y rurales. Este estudio permitió identificar una problemática crítica: la normalización del maltrato por parte de las propias víctimas, especialmente en entornos familiares.
El informe ministerial señala que muchas agresiones, tales como el control financiero coercitivo o la anulación de la capacidad de decisión del adulto mayor, son aceptadas por las víctimas al provenir de sus seres cercanos. Ante esto, el Plan AMA busca romper estos ciclos de control y fomentar la independencia y dignidad de este sector de la población.
El despliegue de esta campaña representa un paso decisivo hacia la creación de una cultura de protección integral, garantizando que el respeto a la experiencia y los derechos de los adultos mayores sea una prioridad institucional y social.










