Tras intensas negociaciones diplomáticas, las autoridades iraníes han concedido un permiso especial para permitir el tránsito de un número determinado de buques petroleros iraquíes a través del estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más críticas del planeta.
La medida, confirmada este sábado por la agencia estatal iraní IRNA, responde a las repetidas solicitudes formuladas por el gobierno de Bagdad a través de diversos canales diplomáticos, culminando en las gestiones realizadas durante la reciente visita a Irak del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf.
El presidente iraquí, Nizar Amedi, ratificó que Irán ha facilitado el paso de embarcaciones cargadas con petróleo en los últimos días. Esta apertura parcial representa un alivio temporal para Irak, uno de los países que más severamente ha sufrido las restricciones y el cierre de facto de este paso estratégico impuesto por el régimen islámico.
Pese a esta concesión puntual, el tráfico marítimo global en el estrecho de Ormuz continúa operando muy por debajo de los niveles previos al conflicto, en un escenario marcado por la persistente inseguridad y los ataques recurrentes contra embarcaciones en la zona.
Ante la fragilidad de la ruta del Golfo Pérsico, el gobierno de Irak ha acelerado una estrategia integral para diversificar sus vías de salida al mercado energético internacional:
● Ruta turca: Bagdad está ampliando de manera prioritaria sus exportaciones de crudo a través del puerto turco de Ceyhan.
● Nuevas alternativas regionales: El primer ministro Ali al-Zaidi anunció el viernes que el país prevé incorporar próximamente los puertos de Baniyas (Siria) y Áqaba (Jordania) como nuevos nodos para la salida de su producción petrolera.
Esta flexibilización puntual por parte de Teherán otorga un respiro logístico a corto plazo a la economía iraquí, aunque evidencia la urgencia de Bagdad por consolidar rutas alternativas que garanticen la estabilidad de sus exportaciones energéticas.










