Una repentina y violenta inundación en la región fronteriza entre China y Nepal ha dejado un saldo preliminar de al menos 31 personas fallecidas y cientos de desaparecidos, generando una grave emergencia humanitaria que moviliza a los cuerpos de rescate de ambas naciones.
El desastre natural, cuyas causas aún están bajo análisis, provino de la región del Tíbet tras registrarse un sismo de magnitud 4.4 en la zona fronteriza. La riada provocó un aumento súbito y extremo del caudal de agua, afectando severamente localidades del norte de Nepal como Syapru Besi y Timure, en el distrito montañoso de Rasuwa.
Las autoridades militares de Nepal informaron que las operaciones aéreas y de salvamento enfrentan serias dificultades. Según el portavoz del ejército nepalí, Raja Ram Basnet, los helicópteros de rescate no pueden aterrizar en las áreas más golpeadas debido al peligro que representan los altos niveles del agua.
A pesar de las condiciones adversas, las fuerzas de seguridad han intensificado los operativos. El ejército difundió registros visuales de sobrevuelos en zonas elevadas y fangosas, así como el traslado de heridos en camillas. Por su parte, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, ordenó la integración de más contingentes policiales y militares a las labores de búsqueda, instruyendo la evacuación inmediata de los habitantes de zonas bajas y exhortando a la población ribereña a mantenerse en máxima alerta.
Despliegue humanitario internacional
Ante la magnitud de los daños materiales y la destrucción de infraestructura, la Cruz Roja activó de manera inmediata sus protocolos de emergencia. La oficina regional para Asia-Pacífico confirmó la movilización de voluntarios, la activación de equipos de respuesta y el despliegue de suministros de ayuda humanitaria hacia el municipio de Rasuwa, mientras que la Federación Internacional de la Cruz Roja se mantiene lista para ampliar el apoyo logístico.
Del lado chino, la agencia estatal Xinhua reportó que el presidente Xi Jinping instó a priorizar las labores de búsqueda y rescate, la reubicación de los afectados y la prevención de desastres secundarios. Asimismo, el primer ministro Li Qiang impartió instrucciones a los organismos centrales, y el viceprimer ministro Zhang Guoqing fue desplazado al Tíbet para encabezar personalmente la dirección de las operaciones de emergencia en la región afectada.










