El Gobierno federal de México, con el respaldo unánime de las 32 entidades del país, aprobó este lunes 21 de septiembre un dictamen nacional que prohíbe el uso de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos en las aulas de educación básica (primaria y secundaria) . La regulación entrará en vigencia formalmente el próximo 3 de noviembre, con el objetivo de proteger los entornos de aprendizaje y reducir las distracciones en los planteles.
La directriz oficial establece que los alumnos podrán ingresar con sus aparatos a las instalaciones escolares, pero estos deberán permanecer apagados o guardados en sus mochilas durante todo el horario lectivo y los periodos de descanso. «El resumen es que en primaria y secundaria no se pueden utilizar», remarcó tajantemente el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, durante la conferencia matutina en el Palacio Nacional.
Para los niveles de educación media superior y superior, la normativa otorga autonomía a cada centro escolar para fijar sus propios parámetros, orientados a promover la responsabilidad digital y el aprovechamiento pedagógico de la tecnología.
El proyecto es el resultado de un amplio ciclo de debates y foros regionales con expertos en desarrollo infantil. Según cifras de la SEP, más de 500,000 docentes participaron en la consulta oficial. «El 81% dijo: ‘Sí, tenemos que hacer algo’. Porque la irrupción de las pantallas en las aulas ha tenido un impacto que no necesariamente es favorable», detalló Delgado.
La resolución será oficializada formalmente este martes con su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Con esta medida, México homologa sus políticas educativas a las recomendaciones de la Unesco, organismo que registra prohibiciones similares en 114 países para fomentar la integración social y mejorar el rendimiento académico.








