Este miércoles 7 de octubre, miles de venezolanos desafiaron un intenso aguacero en las calles de Caracas para conmemorar el aniversario de la histórica Victoria Popular del Comandante Hugo Chávez Frías en las elecciones presidenciales de 2012. La movilización sirvió como un escenario contundente para reafirmar el compromiso de las bases con el proyecto bolivariano y la soberanía nacional.
La marcha estuvo liderada por la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), encabezada por su secretario general, Diosdado Cabello. Durante su discurso, Cabello recordó la magnitud de aquella gesta frente a los sectores de la derecha opositora, asegurando que el candidato de la contrarevolución se burlaba del líder bolivariano, pero terminó recibiendo una «revolcada» electoral en las urnas de la cual no se han podido levantar.
El despertar del Poder Popular
El dirigente nacional enfatizó que los ataques actuales contra el pueblo son, en el fondo, un intento desesperado por subestimar la poderosa estructura que Chávez edificó desde los cimientos del país.
«Chávez fue y sigue siendo la esperanza de los pobres, de la juventud, de los pueblos indígenas, de los afrodescendientes, de las mujeres y de los trabajadores», aseveró Cabello frente a la multitud concentrada en el centro de la capital.
Para cerrar la jornada, el secretario general de la tolda roja insistió en que la figura del Comandante trasciende la política para convertirse en un arraigado «sentimiento nacional de amor y esperanza».
Haciendo alusión al fuerte temporal que acompañó toda la actividad, Cabello lanzó un mensaje directo a los adversarios políticos: «¡El que tenga ojos, que vea! Con un palo de agua de más de una hora, el Pueblo Chavista salió a marchar con el alma y el corazón».









