Por: Yofre Rodríguez
En los momentos de definiciones políticas y de asedio constante, es fundamental que nuestra militancia mantenga la cabeza fría, analice los hechos con rigor y no se deje confundir por operaciones psicológicas y mediáticas diseñadas para generar una falsa percepción de fuerza.
Para entender la dimensión real de los acontecimientos, debemos recurrir a la lógica y a la memoria histórica reciente: si sectores de la oposición, con el respaldo absoluto y financiamiento del 100% desde los Estados Unidos, no lograron doblegar a nuestro pueblo en los momentos más duros cuando carecíamos de agua, luz, comida, combustible, transporte y medicinas, y a pesar de la conspiración de sectores empresariales, NO PODRÁN hacerlo ahora.
Pretender crear matrices de opinión con pequeños grupos o acciones aisladas, como trancar una vía rápida o una autopista en horas de la noche con un puñado de vehículos para generar caos y grabar vídeos nocturnos, NO ES UNA DEMOSTRACIÓN DE FUERZA POPULAR, sino una burda maniobra mediática. Las verdaderas demostraciones de fuerza política tienen escala y capacidad de convocatoria real, como se ha visto en el ámbito internacional: grandes marchas de la derecha en Europa o en Colombia; movilizaciones de masas convocadas por movimientos populares reales en la región, como las lideradas por fuerzas progresistas en Brasil.
En contraste, convocar a una protesta en una autopista principal cerrando el paso con pocos carros y activando cámaras para simular un gran descontento carece de convocatoria genuina. Si realmente tuvieran el respaldo masivo que pregonan como el supuesto 90% de apoyo que a menudo afirman tener, convocarían a multitudes a pie en espacios públicos y abiertos donde la realidad no pueda ser tergiversada por la lente de una cámara nocturna.
La guerra mediática busca alterar el ánimo de nuestra base, sembrar dudas y magnificar expresiones minúsculas para hacerlas pasar por rebeliones populares.
Es por ello que hacemos un llamado a nuestra militancia a no caer en trampas psicológicas ni agobiarse por este tipo de espectáculos comunicacionales, ya que la verdadera fuerza se mide en la conciencia, en la organización de calle y en la memoria de lo que hemos resistido y vencido unidos.
¡Mantengamos la claridad política y sigamos firmes en la defensa de nuestro proyecto!








