El Gobierno de la Federación de Rusia, a través de su portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, expresó este viernes su más firme rechazo al uso de la fuerza contra estados soberanos y reiteró su solidaridad con el pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.
La declaración de la alta funcionaria rusa se produce en respuesta al reciente despliegue de buques de guerra de los Estados Unidos cerca de las costas venezolanas, una acción que Moscú califica como una maniobra de la administración del entonces presidente Donald Trump destinada a desestabilizar la región.
«Rusia se opone firmemente a la amenaza del uso de la fuerza como instrumento de política exterior. Apoya al pueblo y al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela», afirmó Zajárova de manera categórica.
En su comunicado, la portavoz enfatizó el derecho fundamental de Venezuela a su autodeterminación: «Venezuela tiene el derecho inalienable de determinar su rumbo político, económico y social libremente, sin presiones externas, en un ambiente pacífico».
Zajárova recordó la reciente comunicación telefónica mantenida el 22 de agosto entre el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y la vicepresidenta Ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez. Durante esa conversación, el canciller Lavrov reafirmó el pleno apoyo del Presidente Vladímir Putin y del gobierno ruso a los esfuerzos de la nación bolivariana por proteger su soberanía y mantener la estabilidad institucional.
«Mantenemos contactos estrechos, directos y de confianza con Venezuela, guiados por nuestra alianza estratégica y teniendo en cuenta la evolución de la situación», sentenció la portavoz.
La diplomática también extendió la visión de Rusia más allá de Venezuela, expresando su interés por un desarrollo estable e independiente de toda América Latina. Zajárova manifestó la esperanza de que los países de la región mantengan su compromiso con la declaratoria de zona de paz y que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) continúe prosperando libre de conflictos e intervenciones armadas foráneas.
La comunicación concluyó con un contundente mensaje contra las prácticas intervencionistas: «Las prácticas de intervención forzosa y revoluciones de colores deberían ser cosa del pasado».