La Representación Diplomática de la República Popular China ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó en los términos más enérgicos la agresión militar perpetrada por los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela el pasado sábado 3 de enero.
Durante una sesión urgente del máximo órgano de seguridad internacional, el Embajador Geng Shuang, Representante Permanente de China, denunció que esta incursión armada constituye un acto flagrante contra la Carta de las Naciones Unidas y una violación grave de los principios fundamentales del derecho internacional, en particular la soberanía y la integridad territorial de Venezuela.
El Embajador Geng exigió la liberación inmediata e incondicional del Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Combatiente, Cilia Flores, quienes se encuentran ilegalmente detenidos por autoridades norteamericanas en la ciudad de Nueva York, acto que calificó de secuestro político.
«Los Estados Unidos han hecho caso omiso a las preocupaciones de la comunidad internacional y adrede ha pisoteado la soberanía venezolana, la seguridad y sus derechos legítimos», declaró el diplomático chino. Subrayó que esta acción «vulnera gravemente los principios de la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos, la solución pacífica de las controversias internacionales y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales».
En su intervención, el Embajador Geng Shuang alertó sobre el peligroso patrón de comportamiento del gobierno de los Estados Unidos, recordando agresiones previas contra estados soberanos. En particular, hizo referencia al bombardeo de instalaciones nucleares en la República Islámica de Irán a mediados de 2025.
Advirtió que esta avanzada norteamericana, sustentada en la anacrónica Doctrina Monroe, representa una amenaza grave no solo para la estabilidad y la paz de América Latina y el Caribe, sino para la seguridad internacional en su conjunto.
China hizo un llamado urgente a la comunidad internacional a unirse en el rechazo a este acto de agresión y a trabajar conjuntamente para salvaguardar los propósitos y principios de la Carta de la ONU, así como el orden internacional basado en el derecho.










