Frente a la sombra de la agresión imperial, el pueblo venezolano no se doblega; se levanta. Cada consigna de libertad, cada bandera en alto, cada paso firme en las calles de Caracas, Maracaibo, Valencia y todos los rincones de la Patria, es un eco vivo de la voluntad inquebrantable que heredamos de Bolívar.
La lucha que hoy damos no es solo por el retorno de nuestro Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, y nuestra Primera Dama, Cilia Flores; es por la defensa de la soberanía, por el respeto al derecho internacional, y por un principio sagrado: ningún pueblo puede ser secuestrado.
Hoy, más que nunca, la unidad es nuestra trinchera. La diplomacia de paz, nuestra estrategia. La movilización consciente, nuestro poder. Sabemos que el camino es complejo, pero también sabemos que la historia la escriben los pueblos que no claudican.
Desde la resistencia en las comunidades hasta la batalla en los foros internacionales, cada venezolana y venezolano es un soldado de esta causa justa. Confiamos en la verdad, en el derecho y en la fuerza imparable de un pueblo que ha decidido ser libre.
¡Venceremos! Porque nuestra lucha es por la vida, por la paz y por el futuro de Venezuela. ¡Que vuelvan Nicolás y Cilia! ¡Que viva la Patria libre y soberana!










