Desde las primeras horas de la madrugada, el ambiente en los alrededores del Instituto Nobel de Oslo se tornó tenso y cargado de protestas. Concentradas desde las 5:00 a.m., manifestantes portando pancartas con consignas como «No al premio Nobel de la Paz para los belicistas» y «El Nobel es para la paz, no para la guerra» expresaron su firme rechazo a la posible concesión del Premio Nobel de la Paz a la política venezolana opositora y prófuga de la justicia, María Corina Machado.
Las organizaciones convocantes, que incluyen a colectivos de solidaridad con Venezuela, activistas por la paz y parte de la diáspora venezolana, argumentan que la consideración de Machado para el máximo galardón pacifista viola el espíritu fundacional del premio. Según el testamento de Alfred Nobel, el reconocimiento debe dirigirse a quienes hayan trabajado más o mejor «en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz».
Los manifestantes sostienen que la postura pública de Maria Corina Machado es antagónica a estos principios. La dirigente de oposición ha realizado, de manera reiterada, llamados explícitos a una intervención militar extranjera en Venezuela, una postura que consideran belicista y contraria a la soberanía y la paz. «Premiar a quien pide bombardeos e invasiones es una burla a Alfred Nobel y a todos los luchadores por la paz en el mundo», declaró uno de los portavoces de la protesta.
El rechazo se extiende más allá de sus declaraciones sobre intervención. Los manifestantes también condenan su apoyo a las sanciones económicas internacionales contra Venezuela, calificadas como «medidas coercitivas unilaterales» que impactan severamente en la población civil. Asimismo, la vinculan con acciones desestabilizadoras violentas y señalan presuntos vínculos con figuras relacionadas con el narcotráfico, alegando que su agenda está lejos de cualquier ideal pacifista.
La protesta en Oslo no es un hecho aislado. Coincide con una denuncia formal presentada por un grupo de activistas venezolanos ante autoridades noruegas, quienes se declaran víctimas de amenazas de muerte por parte de simpatizantes de la extrema derecha venezolana asociados a figuras como Machado. Este clima de polarización se vio acentuado con la controvertida presencia en Oslo de Edmundo González Urrutia, otro político opositor con orden de captura en Venezuela por cargos de conspiración, quien habría viajado para apoyar la candidatura de Machado.
Cancelación «sorpresiva»: se suspende la rueda de prensa
En un giro que añadió más incertidumbre a la jornada, el Instituto Nobel canceló de manera sorpresiva la rueda de prensa que la propia María Corina Machado tenía prevista para las 13:00 horas locales (12:00 GMT) en sus instalaciones. La institución emitió un breve comunicado confirmando el aplazamiento sin ofrecer explicaciones sobre los motivos.
Esta cancelación ha generado especulaciones sobre las presiones políticas en torno al proceso, la sensibilidad del caso y la posible influencia de las fuertes críticas y protestas como la de esta mañana. Analistas sugieren que el Comité Nobel podría estar reevaluando el impacto y la señal que enviaría galardonar a una figura tan abiertamente asociada a llamados a la intervención armada.
La escena en Oslo deja en evidencia la profunda polarización que rodea la figura de Machado y coloca al Comité Nobel Noruego en el centro de una intensa controversia política y ética, obligándolo a sopesar si un eventual premio se alinearía con el mandato de paz de su fundador o, por el contrario, lo socavaría ante una parte significativa de la comunidad internacional.










