En un acto de profundo significado político y comunitario, la Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, articuló este jueves un mensaje que entreteje la defensa de la soberanía nacional, la reivindicación del poder popular organizado y la implementación de una estrategia económica de resistencia ante la agresión externa. Su discurso, pronunciado durante la instalación del Estado Mayor Agroalimentario, Pesca, Comunal e Industrial, y en visita a la Comuna José Félix Rivas, fue a la vez un mapa de ruta para la autosuficiencia y un homenaje a los mártires de la dignidad nacional.
Desde el primer momento, la Presidenta Encargada dejó clara la base filosófica y constitucional de su gestión: en Venezuela gobierna el pueblo. “Aquí el que gobierna es el pueblo, a través del poder popular”, afirmó, situando a las comunas como el núcleo donde se consolida ese poder político real y transformador.
Recordó su juramento, realizado en el marco de la continuidad constitucional tras el secuestro del Presidente Nicolás Maduro, como una promesa inquebrantable: “no dar descanso” hasta encaminar a la patria por la vía de la paz. Para Rodríguez, la paz es el derecho fundamental primario, del cual se derivan todos los demás: implica el cese de las amenazas y la agresión externa, y engloba el derecho a la patria, a la independencia nacional, al futuro, a la felicidad social y a la prosperidad.
“Somos un país de paz”, subrayó, “pero una paz con dignidad, con historia, con defensa activa de nuestra soberanía”. Este marco no es retórico; es la columna vertebral desde la cual se explica y justifica toda la estrategia de resistencia nacional.
Para demostrar que el modelo no es una abstracción, Rodríguez llevó su mensaje al territorio concreto: la Comuna José Félix Rivas, en Santa Ana de Antímano. Allí, describió un circuito económico comunal en pleno funcionamiento:
- Una textilera que produce uniformes escolares.
- Un abasto comunal que distribuye a 56 bodegas del sector.
- Una planta potabilizadora de agua.
- Una red de emprendimientos que incluye peluquería y ferretería.
Este ecosistema productivo, explicó, tiene un objetivo dual: garantizar el abastecimiento local con precios justos no especulativos y constituir el engranaje fundamental de un modelo de autosuficiencia productiva popular. La comuna se erige así en la trinchera económica desde la cual se combate la guerra económica y el bloqueo.
Este modelo comunal se integra en una estrategia nacional de mayor alcance: el “Reto Admirable 2026”, presentado como la ruta para construir la paz mediante la producción y la unión. Para operativizar, Rodríguez anunció la instalación del Estado Mayor Agroalimentario, Pesca, Comunal e Industrial, liderado por el vicepresidente sectorial de Economía, Calixto Ortega.
Los objetivos de este Estado Mayor son claros y medibles:
- Desarrollar las potencialidades nacionales y fortalecer la industria venezolana.
- Apoyar con políticas públicas integrales la producción nacional.
- Garantizar que las inversiones se traduzcan en capacidad productiva real.
- Ahorrar divisas mediante la sustitución de importaciones, un imperativo en el marco del bloqueo financiero.
- Impulsar el “Hecho en Venezuela”, generando empleo y encadenamientos productivos que agreguen valor dentro del país.
Esta no es solo una política económica; es un plan de soberanía y supervivencia nacional que busca reconfigurar la economía para resistir y vencer la asfixia externa.
Rodríguez no eludió el contexto de agresión que justifica esta movilización total. Denunció la “agresión armada unilateral” ejecutada contra Venezuela, aclarando que “aquí no hay guerra; fuimos un pueblo de paz agredido”. Resaltó el respaldo internacional recibido en el Consejo de Seguridad de la ONU y mencionó la movilización de mujeres que exigen la liberación del Presidente Maduro y la Primera Dama Cilia Flores.
Desde esa posición, su llamado fue doble: a EEUU, exigió garantizar la liberación de los mandatarios venezolanos secuestrados y el retorno de los mismos. Al interior, convocó a la unión nacional, a mantenerse firmes y trabajando: “Tenemos que mantenernos de pie, trabajando por el porvenir, por nuestra historia, por nuestra dignidad”.
En un momento de profunda carga emocional y simbólica, la Presidenta Encargada anunció una decisión solemne: la declaración de un Duelo Nacional de siete días. “En honor a jóvenes mujeres y hombres que ofrendaron su vida defendiendo a Venezuela, defendiendo al Presidente Nicolás Maduro”, explicó, con un palpable dolor en sus palabras. Este decreto busca honrar el sacrificio de quienes cayeron durante la agresión del pasado sábado, marcando su pérdida como un daño irreparable a la nación y consolidando su figura como mártires de la defensa de la soberanía.
Su mensaje final fue una síntesis de su discurso: un llamado a cuidar la tranquilidad del país, a que “cese el acoso y la agresión contra el pueblo de Bolívar”, y una reafirmación de la fortaleza interna: “Venezuela cuenta en la actualidad con un poderoso poder político”.
El discurso de Delcy Rodríguez no fue un simple informe. Fue la presentación de un plan de gobierno en tiempos de guerra multidimensional. En él, conectó de manera orgánica:
- El poder político (las comunas, el pueblo organizado).
- El poder económico (la producción local, la sustitución de importaciones).
- El poder moral (la paz como derecho, el duelo por los mártires).
- La legitimidad (la continuidad constitucional y el juramento por la patria).
Al hacerlo, delineó los contornos de su presidencia encargada: una gestión que será evaluada por su capacidad para sostener la nación en pie, producir bajo fuego, honrar a sus caídos y mantener viva la llama de la esperanza hasta el retorno de sus líderes. Es el discurso de una estadista que, ante la tormenta perfecta, decide gobernar desde el poder popular y forjar la paz desde la soberanía productiva.










