Bajo la consigna “El imperio los secuestró, ¡Los queremos de vuelta!”, el pueblo venezolano protagonizó una masiva y espontánea movilización en todas las regiones del país, ratificando su apoyo inquebrantable al presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros y a la Primera Combatiente Cilia Flores, y repudiando enérgicamente el cobarde bombardeo perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra territorio venezolano.
Desde las primeras horas de la mañana, plazas y avenidas de Venezuela comenzaron a llenarse de pueblo consciente y movilizado, demostrando una vez más su compromiso histórico e indoblegable con la defensa de la Patria soberana. La movilización nacional es una respuesta contundente a la agresión imperial y una prueba irrefutable de la fortaleza del espíritu libertador que habita en la nación.
La jornada está marcada por un ambiente de firmeza y convicción revolucionaria. Consignas como “Maduro aguanta, que el pueblo se levanta” resonaron con fuerza, evidenciando la determinación del pueblo, heredero legítimo de los libertadores y libertadoras de América, de defender su derecho a la autodeterminación y a la paz.
El pueblo venezolano, en ejercicio de su poder originario, ha salido a la calle para:
1. Exigir el inmediato e incondicional retorno del Presidente Nicolás Maduro y la compañera Cilia Flores, tras el vil secuestro ejecutado por potencias extranjeras.
2. Rechazar de manera absoluta la agresión militar del gobierno de los Estados Unidos, acción terrorista que viola el derecho internacional y amenaza la estabilidad de toda la región.
3. Ratificar la plena vigencia de la soberanía nacional y la autonomía de la República Bolivariana de Venezuela, que no claudicará ante las pretensiones hegemónicas del imperio.
4. Demostrar la fortaleza de la unión cívico-militar-pueblo, pilar fundamental para la resistencia y la victoria en esta hora crucial de la Patria.
La movilización de hoy confirma que Venezuela no está sola en su lucha. La dignidad de su pueblo es el escudo más poderoso contra la intervención extranjera. El grito unísono que recorre el país es claro: Venezuela respeta y exige ser respetada.










