Al término de la rueda de prensa semanal del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tuvimos la oportunidad de conversar con Rander Peña, Secretario Ejecutivo del ALBA, y también encargado de dirigir la organización de la Internacional Antifascista, que reúne de nuevo, en Caracas, a delegados procedentes de todo el mundo.
-Usted está ejerciendo el rol de Secretario Ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), fundada por Cuba y Venezuela, la cual está perdiendo fuerza tras el regreso a la derecha de algunos países miembros: una tarea bien compleja en ese momento, frente a la amenaza imperialista en el Caribe. ¿Cómo ve desde su punto de observación lo que está pasando a nivel de la Patria Grande, pero también a nivel mundial?
-Bueno, América Latina está amenazada, amenazada por poderes supremacistas que buscan imponer sus intereses a través de la fuerza. América Latina, desde hace bastante tiempo, ha decidido tomar el camino de la soberanía, la independencia, la autodeterminación de los pueblos y de proteger la paz por encima de todas las cosas. En el año 2014, en la cumbre de La Habana, donde los países de la CELAC se reunieron, una de las grandes decisiones que allí se tomaron, que quedará registrada para la historia, es declarar a América Latina como una zona de paz; y ese es un bien preciado que defendimos en ese momento, que defendemos ahora y defenderemos siempre bajo cualquier circunstancia. Si algo ha hecho Venezuela a lo largo de todo este tiempo, donde vemos una amenaza real, provocaciones reales para generar un “cambio de régimen”, no es abogar por sí misma. Venezuela no aboga por sí misma. Venezuela aboga por la paz entera de toda América Latina. Una situación indeseable sobre Venezuela impactaría en toda la región. Afortunadamente, la mayoría de los países de la región entienden esto, y por eso han contribuido, a través de sus acciones y declaraciones, a proteger esa paz que nosotros tanto queremos y tanto anhelamos.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América [ALBA] ha estado a la vanguardia en cada uno de estos escenarios, a través de declaraciones, acciones, a través de las cumbres extraordinarias que hemos realizado, cada uno de los presidentes que forman parte de la Alianza, los primeros ministros del Caribe Oriental. En fin, nosotros estamos en esta etapa defendiendo nuestro derecho a vivir en paz, nuestro derecho al futuro, y es algo que nosotros seguiremos haciendo con toda la fuerza indómita de este pueblo latinoamericano, pero especialmente cuando hablamos de Venezuela, hablamos también del pueblo bolivariano, que ya es una responsabilidad histórica que tenemos los hijos y las hijas de Bolívar. Y esa carga histórica nos da una responsabilidad, altísima responsabilidad, y en nombre de Bolívar nosotros seguiremos defendiendo nuestra autodeterminación, nuestra independencia y la paz que hemos conquistado.
-Desde algunos países del Caribe, que se pasaron a la derecha, pero también de los que están en una falsa izquierda, hablamos por ejemplo de Guyana, viene un ataque también a la Caricom, un ataque a la integración latinoamericana, pero también un ataque que pudiera ser militar. ¿Cómo están respondiendo los otros países a esta amenaza a la paz de Venezuela? Y en lo concreto, ¿qué está haciendo usted?
-Los Estados Unidos siempre tendrán artimañas para instrumentalizar a algunos gobiernos que han decidido no mirar hacia sus pueblos, sino mirar y comprometerse con los intereses de los Estados Unidos. Eso pasa con algunos gobiernos, no solo del Caribe, sino de América Latina.
Son presidentes que han llegado al poder político con una clara intención, un claro objetivo, que es poder beneficiar los intereses de los Estados Unidos en cada uno de esos países. Nosotros, ante eso, confiamos en la sabiduría de cada uno de los pueblos de América Latina. Si algo han demostrado a lo largo de toda esta historia es que son pueblos con una profunda vocación de defensa de la soberanía, de la independencia, de la autodeterminación.
Más temprano que tarde, los ríos volverán a su cauce y aquellos gobiernos que han decidido entregarse de manera sumisa a intereses imperiales, la historia los expulsará de sus páginas. Y ahí no quedará sino un muy mal recuerdo de esos gobiernos que rindieron o pretendieron rendir a sus países a intereses extranjeros. Si algo recordarán los pueblos de América Latina, del Caribe, es a los presidentes que supieron proteger los intereses del pueblo.
Nadie, absolutamente nadie, hablará de líderes de extrema derecha en la región. Pero estoy seguro que pasarán 300, 400, 500 años y todo el mundo hablará de Hugo Chávez, de Fidel Castro, de nuestros líderes y lideresas, de Nicolás Maduro, de Raúl Castro, de Daniel Ortega. En fin, esa es la historia.
Cada quien decide cómo vivir su vida. Nosotros decidimos vivir la vida siendo coherentes con el deseo, el anhelo de nuestros pueblos y así lo estamos haciendo. Defendemos al pueblo venezolano por encima de otros intereses. Por eso somos tan atacados por el imperialismo norteamericano. Porque si Nicolás Maduro se hubiese rendido a los intereses imperiales, él seguramente tendría una alfombra roja en Washington, pero el pueblo estaría padeciendo, sufriendo en estos momentos. Nosotros decidimos casar nuestra suerte con la suerte de nuestro pueblo, con el interés de nuestro pueblo, con el anhelo de nuestro pueblo, con el deseo de nuestro pueblo; y así lo estamos haciendo.
-Como cuadro político socialista, ¿Cómo ve este plan de Trump, que no es solamente con respecto a la Patria Grande, sino la búsqueda de una nueva hegemonía por un imperialismo que está en una crisis de modelo conclamada? ¿Cómo ve el futuro del ALBA y cuáles son las contramedidas a nivel general que Venezuela puede articular?
-Son los intereses imperiales que siempre están buscando hacer, cometer o tomar acciones en favor de lograr sus objetivos, sus intereses. En América Latina se ve bastante claro, hay dos doctrinas antagónicas entre sí, que pelean, que combaten, han combatido históricamente, que es la doctrina bolivariana y la doctrina monroísta. Monroe entiende a América Latina como un territorio que debe estar desarticulado para lograr que el imperialismo norteamericano pueda cumplir sus deseos e intereses en la región; en cambio, el bolivarianismo entiende todo lo contrario: entiende que América Latina debe estar unida, fortalecida. Creemos en la unión latinoamericana como principio fundamental para poder cumplir los objetivos y los grandes anhelos de los pueblos de Latinoamérica, del Caribe. Y esas confrontaciones hacen que haya posiciones irreconciliables entre el imperialismo norteamericano y los deseos y anhelos del pueblo latinoamericano. Seguirá ese anhelo, ellos allá con su agenda, nosotros acá con la nuestra. Nuestra agenda es una agenda de paz, es una agenda de soberanía, de autodeterminación; una agenda de paz con justicia social.
Ellos entienden la paz a través de la fuerza, además lo han declarado, lo entienden y parece que se sientan orgullosos de usar el término de paz a través del uso de la fuerza. Nosotros no, nosotros creemos en la paz a través de la justicia social, a través del encuentro con el otro, en la paz, acompañada siempre de felicidad, utilizando la máxima bolivariana de la búsqueda de la mayor suma de felicidad posible para todos.
-Usted ha estado organizando la Internacional Antifascista. Una propuesta mundial de extrema actualidad. ¿Qué balance hace hasta hoy y cómo va a seguir?
-La Internacional Antifascista es un poderoso movimiento que se ha conformado en todo el mundo. Más de 77 países están conformando la Internacional Antifascista con distintos capítulos, con un claro mensaje, que es condenar lo que está pretendiendo ser el surgimiento de nuevas formas del fascismo, (neofascismo lo llamamos). Y los neofascistas están utilizando distintas herramientas, pero para hacer lo que siempre han hecho en el pasado, que es exterminar al adversario, matar al otro, hacerse con la suya a través del odio, de la violencia. Nosotros no podemos pretender el resurgimiento de cosas malignas para la humanidad.
Si algo creemos y entendemos es que tenemos que poner a disposición todo lo que tengamos para defender la existencia misma de la humanidad. Y eso es lo que estamos haciendo. La Internacional Antifascista, si tiene un propósito, es evitar que el neofascismo pueda avanzar, porque el avance del neofascismo es el retroceso de la humanidad.
Y eso es lo que nosotros impedimos, que el neofascista avance, porque el neofascismo hace que la humanidad pueda menguar, retroceder, incluso puede llegar a estadios superiores, que es el exterminio completo de una civilización entera. Lo que vemos en Palestina es parte de acciones sionistas neofascistas, que reúnen lo peor que puede haber, o los peores horrores de la humanidad e intentan aplicarlo. Eso es algo inadmisible para nosotros. Por eso es que si hay algo muy vigente en estos tiempos es la Internacional Antifascista.












