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Teresa de la Parra De Fru Fru a Bolivariana

Teresa de la Parra
Lorena Almarza
Escrito por Lorena Almarza

Eso de mujeres escribiendo no era cosa bien vista, así que, Ana Teresa Parra Sanoja, tomó el seudónimo de Fru Fru, y empezó  a publicar por allá en 1915 en las páginas de El Universal, así como en las revistas Lectura Semanal de José Rafael Pocaterra y Actualidades de Rómulo Gallegos. Poco tiempo transcurrió cuando se armó un gran revuelo con Ifigenia, pues colocó en el tapete, temas polémicos como la emancipación de la mujer, el racismo, el mestizaje y la búsqueda de identidad; y además lo hizo con un lenguaje emotivo, lúdico y femenino. Aunque escandalizó a pacatos y pacatas, la joven, que asumió entonces el nombre de Teresa de la Parra, también despertó el interés de letrados, como fue el caso de Mariano Picón Salas, quien llegó a decir, “Ella y su libro son una revolución”; a la par que confesó, “haber dejado de lado por un rato a Kant, por entregarse a las peripecias de María Eugenia Alonso”.

Lo cierto es que para ésta amorosa de las letras, nacida el 5 de octubre de 1889, en París, y cuyo padre era Cónsul de Venezuela en Berlín, la escritura fue la esencia de su vida. Oficio, al que se entregó para convertirse en una gran creadora de ficciones, donde la mujer emergió con una nueva conciencia que interroga lo establecido.

Con Ifigenia, obtuvo el Primer Premio del Concurso Literario del Instituto Hispanoamericano de la Cultura Francesa, y Memorias de mamá Blanca,  es considerada un clásico de nuestra literatura moderna. En sus últimos años se dedicó a estudiar sobre la época colonial e independentista hispanoamericana y el papel de las mujeres, cuyo trabajo puede leerse en Influencia de las mujeres en la formación del alma americana. Quiso también hacer una biografía sobre Bolívar, para lo cual sostuvo un intercambio epistolar con Vicente Lecuna. Sobre dicho proyecto contó con entusiasmo a Enrique Bernardo Núñez: “(…) leyendo de Bolívar y de Venezuela. (…) Quisiera como Simón Rodríguez irme a pie por el trópico, con los libros y una hamaca a recibir aire, a ver los árboles, el mar azul (…)”. Fue así que de Fru Fru se hizo Bolivariana.