Papel y Tinta

Superior de jesuitas, debe pedir perdón al pueblo venezolano

Daniela Arévalo
Escrito por Daniela Arévalo

Por Helena Salcedo

Estas últimas semanas, nos han orientado a recordar la obra de Ronald Muñoz, debido a las opiniones que se dispararon, el autor del libro «El Vaticano al Descubierto», demuestra  en su investigación la verdadera cara de la Iglesia Católica, solo que ahora para dilucidar el reguero vertido de acusaciones, diríamos se muestra la verdadera cara de algunos sacerdotes.

Ese rostro verdadero, lo evidenció el reciente comunicado de la Compañía de Jesús, que como “fieles seguidores de la obra de Dios, se lanzaron en defensa de los más desposeídos”; en este caso, solamente del grupo de venezolanos que emigraron a otros países de manera particular a Colombia, y ahora regresan contagiados y escondidos por las trochas, para no recibir tratamiento médico. Ahora sí la Compañía de Jesús, recordó el cristianismo, pero el de ellos, que es producto de una serie de estrategias y manipulaciones para aumentar su esfera de poder.

El cristianismo que ellos practican fue el escudo, que como estirpe enarbolaron para rechazar las opiniones del sacerdote jesuita Numa Molina, quien públicamente, reclamó la actitud irresponsable de un grupo de venezolanos, que burlando los controles sanitarios adoptados por el  gobierno nacional, para enfrentar una enfermedad letal,  el Covid – 19, ingresan al país de forma clandestina y traen de Colombia, cual trofeo, el virus contraído. Pregunto a los jesuitas, ¿es esta actitud,  la que se debe enaltecer aún en detrimento de la población que ha resultado contagiada y sus vidas en peligro?

El reclamo de los jesuitas al tergiversar las palabras del sacerdote Numa Molina, los deja desnudos en su postura ideológica enfrentada al Gobierno Bolivariano y por supuesto  al padre Numa, quien es su objetivo y es quien ejerce la verdadera  condición de guía espiritual y solo ha pedido, cumplir el control epidemiológico establecido en Venezuela. 

Como anillo al dedo, leyeron la calificación de bioterroristas, usada por el periodista y sacerdote Molina, y se lanzaron al asedio de la presa que ya tenían en la mira, no en balde sus colegas del Movimiento Periodismo Necesario repudiaron lo que califican de “persecución oprobiosa» por parte del grupo de jesuitas,  quienes valiéndose de recursos inquisitoriales y maniqueistas, pretenden distorsionar con subterfugios un hecho manifiesto de agresión contra el pueblo de Bolívar.

El respaldo  expresado puntualiza que el deber de esta agrupación  como comunicadores,  obliga a exponer al país su indignación por el absoluto silencio guardado por la Compañía de Jesús, frente a la violencia criminal que ha ocurrido  durante los actos terroristas  entre los años 2014 y 2017, en los que fue quemado vivo el joven Orlando Figuera, y otros venezolanos vilmente  golpeados y perseguidos, por grupos terroristas que pretenden hablar de libertades.

También, centros materno-infantiles recibieron el asedio, preescolares a los que prendieron fuego, actos infames a la vista de todo el país, sólo que el grupo de  jesuitas, se decantó por un pensamiento único, el neoliberal burgués y se olvidaron de los postulados cristianos.

Ninguno de estos hechos fueron condenados por el grupo de jesuitas, no les mereció calificarlos  de abominables, guardaron silencio, y la omisión es complicidad. Ahora, pretenden usar su poder para manipular ante una situación que de no adoptarse medidas de control sanitario en la frontera, produciría no solo contagios, sino un número de personas fallecidas.

Si Jesucristo regresara a este mundo en la actualidad, los primeros interesados en eliminarlo pueden ser los que utilizan su nombre como estandarte.