Papel y Tinta

¿Por qué Hollywood fracasó contra Venezuela?

RIOHACHA, COLOMBIA - JUNE 07: In this handout image provided by United Nations High Commission for Refugees, UNHCR Special Envoy Angelina Jolie speaks with children in Riohacha, Colombia, on June 7, 2019. Jolie visited the children, who had fled Venezuela, in Brisas del Norte, an informal settlement inhabited by Colombian refugees who have returned to their country as well as Venezuelans escaping a political and economic crisis back home. Over 4 million Venezuelans are now living in exile, with Colombia taking in the greatest share, even as it seeks to implement a peace deal ending five decades of conflict inside its own borders. (Photo by Andrew McConnell / UNHCR via Getty Images)
Veronica Diaz
Escrito por Veronica Diaz

Por Verónica Díaz

El pueblo no compró el ticket para la próxima función

Hoy toda la industria cultural está contra Venezuela, es mucho más que Hollywood y aunque es una campaña activada desde que el comandante Hugo Chávez ganó la presidencia en 1999, arreció con la llegada del presidente Nicolás Maduro a Miraflores (el palacio presidencial), porque han sido desatadas poderosas estrategias mediáticas contra el país que posee las mayores reservas de petróleo del planeta. Su control es estratégico para el Departamento de Estado, sobre todo cuando el resto de las reservas del mundo han comenzado a agotarse. Este asedio solo se compara con el acoso a Cuba, bloqueada y mortificada por más de 60 años. En Venezuela el ataque cultural ha sido inclemente, incluso ha ocurrido desde afuera y desde adentro, ya que medios privados locales son parte de la artillería imperial.

Estas reflexiones emanan del seminario web “Hollywood contra Venezuela” realizado por la  Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) dictado el pasado miércoles 5 de agosto desde la plataforma web 2.0 por el profesor y diputado de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Earle Herrera.

Es una industria del entretenimiento que utiliza cine, radio, televisión, y ahora redes sociales, y toda la idolatría popular que incluye las estrellas de las Grandes Ligas, NBA, Fórmula Uno, todos contra Venezuela.

“Nos es casual que por estos días el señor Donald Trump, como si ignorara este asedio, ha dicho que se desatará una campaña contra Venezuela, lo que es llover sobre mojado, como lo ha ratificado Elliot Abrams, quien es el  emisario especial de EE.UU. para el territorio venezolano”, analizó el profesor Earle Herrera.

Por su parte, Abrams este martes 04 de agosto durante una audiencia en el Comité de Exteriores del Senado, afirmó: “Obviamente esperamos que él (Maduro) no sobreviva el año y estamos trabajando duro para que eso suceda”.

En Chile ocurrió una campaña similar contra el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, liderizada por el diario El Mercurio.

En Venezuela ha sucedido una catástrofe provocada, con sanciones, bloqueo, auspiciada por el llamado Grupo de Lima (que con sus propias crisis) es un aliado incondicional contra Venezuela. Y todavía el emisario Abrams pide aumentar la presión.

“Necesitamos más sanciones, sanciones personales, de las del tipo que Canadá, la UE y los países del Tratado de Río han hecho. Necesitamos restricciones de viaje. En este caso, cuantas más sanciones mejor porque ponen más presión sobre el régimen”, recomendó Abrams.

No obstante, el diplomático norteamericano fue duramente criticado por senadores demócratas y republicanos.

“Hay que dejar claro que nuestra política hacia Venezuela en el último año y medio ha sido un desastre absoluto y si no somos honestos sobre eso no podemos corregir nada”, apuntó el senador demócrata Chris Murphy.

“Nuestra gran jugada -agregó- de reconocer a Guaidó desde el principio y de movernos rápidamente a la imposición de sanciones no ha funcionado. Lo único que ha hecho es fortalecer la jugada de Cuba y Rusia en Venezuela y ha permito a Maduro pintar a Guaidó como un chivo expiatorio de EE. UU.”

Lo cierto, es que pese a que famosos peloteros de las ligas mayores y jugadores de la NBA, junto a otros íconos de la industria del entretenimiento se han sumado al coro financiado para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro, no han logrado los efectos deseados en el pueblo venezolano.

Fue un fracaso cuando la actriz estadounidense y embajadora de Acnur, Angelina Jolie, en junio de 2019 viajó a la frontera entre Venezuela y Colombia, y acompañada por niños migrantes pidió un cambio político en Venezuela.

También fue un guión fallido la iniciativa de ingresar supuesta “ayuda humanitaria” desde esa misma frontera bajo el telón mediático del Concierto Venezuela Aid Live, organizado por el multimillonario Richard Branson y celebrado el 22 de febrero de 2019 en el puente internacional Las Tienditas, en Cúcuta (Colombia), paso fronterizo hacia Venezuela.

Fue una inmensa puesta en escena que contó con la presencia, no solo del autoproclamado Juan Guaidó, acompañado por el presidente de Paraguay, Mario Abdo;  Chile,  Sebastián Piñera y  Colombia, Iván Duque, y contó con 32 artistas altamente cotizados por la industria del entretenimiento.

“Pero todo ese montaje comunicacional para idiotizar al pueblo venezolano no les funcionó. Fue una mala película, cuyos extras no le sirvieron, porque no ocurrió la rebelión que buscaban instigar con su armamento mediático”, concluye el profesor Earle Herrera.

Luego se conoció que los 2,3 millones de dólares recaudados en el megaconcierto, según el Panampost,   fueron malversados.

Todo degeneró en un espectáculo indigno con un diputado muerto por exceso de drogas en una jornada con trabajadoras sexuales.

La ayuda humanitaria no ingresó y Nicolás Maduro es hoy el presidente que controla el crudo de la Faja Petrolífera del Orinoco, con reservas probadas para 260 años bajo el nivel de consumo actual.

¿Por qué fracasa Hollywood? ¿Por qué no lograron enajenar al pueblo venezolano?

Hay muchas hipótesis de lo ocurrido, el presidente Chávez ha sido uno de los mandatarios más atacados, quien respondió con su programa Aló Presidente. Allí se creó una barrera contra la arremetida de la industria cultural, y ocurrió un proceso de identificación de un pueblo que es consciente de la agresión contra Venezuela.

El profesor Earle Herrera explica que el bombardeo mediático ha sido total y totalitario, pero el pueblo conoce toda esta agresión.

“Cuando sobre-saturas a una audiencia, tu mensaje pierde efecto y fue lo que ocurrió en Venezuela”.

El pueblo ha creado anticuerpos contra las infamias que emanan desde el aparato comunicacional de las grandes corporaciones.

Venezuela no solo ha sido atacada con las llamadas “sanciones”, porque se ha expuesto a todo el país y a toda a su dirigencia política a un acoso sin tregua sanitario, comercial, financiero, comercial, cultural.  La administración Trump incluso ha desempolvado los carteles del lejano oeste: “Se busca (Wanted)” para colocar como delincuentes a la dirección de la Revolución y les ha puesto precio a sus cabezas.

“EE. UU. se cree el gendarme del mundo y le entrega a los grandes medios el insumo para las campañas contra todo un país que no le es sumiso. Le ha puesto precio a la cabeza del presidente  Nicolás Maduro, al vicepresidente Tareck El Aissami, y al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello. Es una estrategia procesada por la industria ideológica, porque los imperios no solo asesinan físicamente también moralmente”, reflexiona el profesor.

Es un espectáculo grotesco, milimétricamente planificado. El libreto señala que hay que crear un gobierno paralelo, lo hicieron en Irak, Libia y ahora en Venezuela.

Construyen su realidad como el guión de golpe mediático que caracterizaron Leopoldo López y Guaidó el pasado 30 de abril de 2019, cuando no lograron que las fuerzas militares venezolanas desconocieron al gobierno de Nicolás Maduro.

Igual fracasó el libreto de invasión marítima de los ex-boinas verdes que en mayo de este año no logró los afectos en aquellos a quienes supuestamente “liberarían”, al contrario, fueron capturados por el pueblo de pescadores de Chuao.

El profesor Earle Herrera finalmente concluye que la industria ideológica con todo su poder, a través de todos los medios, las tecnologías más avanzadas, ha sido derrotada por un pueblo que no les ha comprado el ticket para la próxima función.