Papel y Tinta

“No pueden quitarnos el derecho a ser soberanos”

En línea con @ Brics-Psuv con Pedro Carreño

Por: Geraldina Colotti/ Verónica Díaz

Los medios de comunicación son actores clave en las guerras de cuarta y quinta generación. Tienen la tarea de preparar las agresiones imperialistas, construyendo el clima adecuado en la llamada opinión pública. Una práctica que examinó  el diputado del PSUV y constituyente, Pedro Carreño, quien participó como invitado en el programa “En línea con @ Brics-Psuv, Bitácora de la emergencia global”

Concebido por Beverly Serrano y Antonio Páez y dirigido por la vicepresidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Tania Díaz, en su episodio Nº 30, Bitácora analizó el tema «Defensa territorial contra Estados Unidos y su laboratorio de noticias falsas» y fue conducido por dos periodistas, la brasileña Fania Rodríguez y el español Fernando Casado.

Carreño alertó ante las amenazas de intervenir militarmente a Venezuela por parte del Comando Sur. Amenazas que, dada la larga serie de agresiones a los procesos de liberación de los pueblos llevadas a cabo por Estados Unidos a lo largo de la historia, no pueden ser subestimadas, tanto más cuando se encuentran en el punto álgido de un gigantesco ataque económico-financiero que intenta poner de rodillas la resistencia del pueblo venezolano, y asfixiarlo para que derribe al gobierno. Y tanto más porque provienen de un imperialismo en crisis de hegemonía que busca redefinir su área de influencia por la fuerza y la manipulación.

Cuando EE. UU. diseña una meta – dijo el constituyente – necesita crear un entorno, un escenario de consenso y reconocimiento internacional que justifique la acción. Luego, recordó el famoso manual de Gene Sharp que explica las fases por las que se configura la escena mediática de varios golpes de Estado y revoluciones de color.

La insistencia con la que los medios de comunicación evitan sistemáticamente llamar presidente a Maduro, pero lo definen como un dictador, crea la convicción de que la democracia bolivariana no es una democracia participativa, sino una «dictadura», y también un «narco-estado» , a pesar de la realidad y los datos difundidos por las propias agencias estadounidenses.

Otra piedra angular utilizada por los medios de guerra es la del “estado terrorista”. En el caso de Venezuela, se tomó como pretexto el origen sirio del exministro del Interior y actual ministro de Economía, Tareck El Aissami. Hay un supuesto informe de que el ministro hubiera proporcionado pasaportes falsos a la organización libanesa Hezbollah, que está en la lista negra de Estados Unidos. Y se necesita poco – dijo el diputado – para dejar uno de estos supuestos pasaportes falsos en el sitio de un ataque a una discoteca norteamericana.

Otro argumento utilizado en la campaña sucia contra Venezuela se refiere a la corrupción. Con esta acusación -explicó Carreño- se echa al barro todo el esfuerzo que hace el socialismo bolivariano para saldar la inmensa deuda social con los excluidos. Los derechos humanos y la libertad de expresión se utilizan como pretextos adicionales.

Argumentos que cubrieron la invasión de Irak o Libia, permitiendo al imperialismo apropiarse de los recursos de esos países. ¿Y de qué derechos humanos podemos hablar después de la invasión de Irak o Libia? En el capítulo del libro de John Bolton dedicado a Venezuela, se muestra cómo Trump reconoció a Guaidó a cambio del petróleo venezolano.

A Estados Unidos, que consume el 25% de toda la energía mundial, le quedan 5 años de reservas de petróleo. Esto explica por qué están deseserados por apoderarse de la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez, que constituyen las mayores reservas de crudo del planeta. Quienes piden una invasión armada -advirtió el diputado chavista- deberían, sin embargo, ver con qué moneda pagó Estados Unidos a sus títeres tras la invasión a varios países. ¿Qué pasó con los llamados «rebeldes libios»?

La explicación de los efectos de las «sanciones» sobre el petróleo venezolano también fue precisa y detallada. En la IV República, dijo el diputado, se construyó un sistema a medida de los intereses norteamericanos, tanto en dependencia tecnológica como en procesamiento, y que además dificulta especialmente el cambio de piezas de una máquina ante un bloqueo económico financiero tan fuerte.

Así, el complejo militar-industrial y un cártel mafioso de multinacionales petroleras apoyan la estrategia del Pentágono: ciertamente no por promover el bienestar de los venezolanos, dado que Estados Unidos está lejos de garantizar el de su propia población.

A partir de su experiencia militar, el diputado invitó  a considerar con acierto la alternancia de amenazas y propuestas, de la zanahoria o el palo que caracterizan la actitud de Estados Unidos. El éxito de un ataque militar – dijo – depende de la sorpresa.

En cambio, las atronadoras amenazas que la administración estadounidense difunde a diario, sirven ante todo para lanzar anzuelos, como el de la «propuesta de transición sin Maduro ni Guaidó» en el que ciertamente el gobierno bolivariano no ha caído. Sin embargo, cerca de una elección presidencial que Donald Trump podría perder, no se debe subestimar el peligro real que estas amenazas esconden. Y por ello, las fuerzas revolucionarias están constantemente alertas y preparadas, siendo superiores en fuerza militar al ejército colombiano, si éste se deja tentar por una aventura sin retorno en una guerra fratricida por el poder propiciada por los Estados Unidos.

La extrema derecha venezolana «no tiene ni votos ni pueblo». El 5 de enero, cuando se instale la nueva Asamblea Nacional, Guaidó perderá su condición de diputado y los argumentos sobre los que ha construido esta farsa respaldada por Estados Unidos y sus vasallos. El proceso bolivariano se consolidaría. Por lo tanto, el imperialismo buscará aumentar aún más la presión antes del 6 de diciembre.

“En la industria farmacéutica -explicó Carreño-, teníamos 136 laboratorios. Con las sanciones de Obama fueron 35, luego las destruyeron al seguir amenazando a quien quiera vendernos comida o medicinas, bloqueando nuestras cuentas, negando los permisos de navegabilidad. Y luego se golpean el pecho diciendo que están preocupados por la salud de Venezuela. ¡Fariseos! ”. Sin embargo -añadió el diputado- «también pueden quitarnos todos nuestros derechos, pero no pueden quitarnos el derecho a ser soberanos y querer construir un mundo de paz y justicia social».