Durante su intervención en el Foro Mundial de la Alimentación, convocado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, hizo un llamado enfático a la comunidad internacional para garantizar que los alimentos no sean utilizados como herramientas de presión política.
Desde la sede central del organismo en Roma, la mandataria venezolana subrayó que «los alimentos jamás deberían convertirse en instrumento de presión o confrontación política. Allí donde existen diferencias entre Estados, el diálogo y la diplomacia deben prevalecer. Y allí donde existe hambre, nuestra responsabilidad común debe ser encontrar soluciones».
En este sentido, Rodríguez Gómez insistió en la necesidad de «poner fin a la aplicación de medidas al margen del derecho internacional, que tienen implicaciones negativas sobre la realización del derecho a la alimentación».
La presidenta venezolana recordó que su país conoce tanto los avances como los retrocesos en la lucha contra el hambre, destacando que «Venezuela alcanzó importantes progresos durante las primeras décadas de este siglo, reconocidas por esta misma organización. En 2013 la FAO reconoció a Venezuela entre los países que habían alcanzado las metas internacionales de reducción del hambre».
No obstante, señaló que esta situación se vio trastocada por un periodo de «profunda confrontación política interna, que provocó una fuerte contracción de nuestra economía», agravada a partir de 2017 con la imposición progresiva de medidas coercitivas unilaterales. Según detalló, estas medidas afectaron al sector agroalimentario en un 16%, impactando el acceso al financiamiento, insumos agrícolas, tecnología y repuestos necesarios para mantener operativas las cadenas productivas del país.








