El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este 5 de noviembre su renuncia a la jefatura de Estado, en medio de una profunda crisis desatada por la insolvencia y posterior intervención de Ueno Bank, y con un pedido de juicio político en pleno desarrollo en el Congreso.
«Queridos compatriotas, hoy me dirijo a ustedes en uno de los momentos más difíciles de mi vida y con la convicción de que nuestra República siempre debe estar por encima de cualquier persona y circunstancia», declaró Peña en redes sociales.
La presión sobre el mandatario creció cuando diputados opositores y disidentes del Partido Colorado impulsaron su enjuiciamiento por supuesto mal desempeño de funciones. «He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», aseveró. «Quiero pedir disculpas al pueblo, si en algún momento he fallado, nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí», agregó.
El ahora expresidente aseguró que su prioridad será «la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros» al sistema financiero, mientras crece el nerviosismo por el colapso de la entidad bancaria, ahora intervenida por el Banco Central de Paraguay (BCP).
El impacto de la quiebra de Ueno Bank
La quiebra de Ueno Bank afecta principalmente a los trabajadores, ya que durante el mandato de Peña la entidad captó miles de millones de dólares en fondos del seguro social, tras los cambios en los criterios de inversión del Instituto de Previsión Social (IPS). Unos 2,94 millones de usuarios, alrededor del 45 % de la población, perdieron acceso a sus ahorros, mientras que otros sectores que dependían de esos fondos para sus jubilaciones quedaron afectados por la incertidumbre sobre sus ingresos.
El IPS mantenía cerca de 345 millones de dólares invertidos en Ueno Bank. La entidad también gestionaba el pago de jubilaciones de unos 32.000 beneficiarios, aunque esos desembolsos se financiaban con aportes de trabajadores y empleadores, no con dichas inversiones.
Respaldos y cuestionamientos
El expresidente Horacio Cartes, actual titular de la gobernante Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como el Partido Colorado, respaldó la iniciativa de juicio político, mientras que el presidente del Senado, Basilio Núñez, pidió la dimisión de Peña. «Como titular del Congreso de la Nación, no nos ubicaremos del lado del despojo de los fondos públicos, privados, de los ahorristas y de los jubilados», aseveró Núñez en su cuenta de X.
Los cuestionamientos incluyen una investigación periodística publicada el 17 de octubre, según la cual Ueno Holding Saeca, vinculada al banco, pagó unos 30.000 millones de guaraníes —aproximadamente 5.026 millones de dólares— a una empresa en la que Peña figuraba como accionista. También se señala la designación de Carlos Carvallo, exdirectivo de la Financiera Ueno, al frente del Banco Central en septiembre de 2023.
La renuncia de Peña se produce con el juicio político aún sin resolverse en el Congreso, en un escenario de fuerte tensión institucional y social por el futuro de los ahorros de millones de paraguayos.








