El Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF) desplegó un equipo multidisciplinario que labora las 24 horas en los silos de La Guaira, con el objetivo de agilizar la identificación de los cuerpos y la entrega de certificados de defunción a los familiares de las víctimas del doblete sísmico ocurrido el pasado 24 de junio.
Así lo informó el director adjunto del SENAMECF, doctor Sinuhe Villalobos, durante una entrevista especial con el viceministro Alberto Alvarado, en la que describió pormenorizadamente los procedimientos que se ejecutan en la zona para dar respuesta inmediata a quienes han perdido a un ser querido.
Protocolo para cuerpos identificados
Villalobos explicó que existe una diferenciación fundamental entre los cuerpos que llegan identificados y aquellos que no lo están, aplicando protocolos distintos para cada caso. «Hemos estado dando respuesta inmediata a los familiares que se han acercado a los silos, estableciendo todos los protocolos internacionales que se deben realizar en esta situación», afirmó.
En el caso de los cuerpos identificados, porque el familiar pudo rescatarlos de los escombros, el especialista detalló que «se le da una expedita respuesta, porque lo que se hace es el protocolo de levantamiento e inmediatamente se le da el certificado, que es el EV-14». Posteriormente, los cuerpos son trasladados a la sede principal del SENAMECF en Bello Monte, donde se realiza la autopsia de ley y se entrega el certificado de defunción (EB14) al familiar, quien debe acudir al registro para elaborar el acta de defunción y proceder a la inhumación.
Villalobos resaltó la presencia articulada del Estado venezolano en los silos: «Quiero resaltar que el Estado venezolano, no solamente a través del SENAMECF, sino ahí en los silos, está el Ministerio Público y está el registro para hacerle un poco más llevadera esta tragedia a los familiares».
Procedimiento para cuerpos no identificados
Para los cuerpos no identificados, el director adjunto explicó que se aplican rigurosos protocolos internacionales. El proceso inicia con el levantamiento forense, donde se registra edad aproximada, sexo, condición de infante o niño, y se describen las lesiones y causas de muerte.
A esta primera fase le siguen estudios especializados a cargo de equipos multidisciplinarios presentes de forma permanente en los silos. «No solamente hay médico forense. Las 24 horas hay antropólogos, odontólogos y genetistas», subrayó Villalobos, enfatizando la labor ininterrumpida de estos especialistas.
Estudios antropológicos, odontológicos y genéticos
El doctor Villalobos detalló el trabajo de los antropólogos, quienes entrevistan a los familiares para recabar características de la persona desaparecida y las cotejan con las observadas en el cuerpo. Estos estudios bioantropológicos permiten determinar edad, sexo, estatura y morfología, además de identificar señas particulares como tatuajes, cicatrices o intervenciones quirúrgicas.
En cuanto a la odontología forense, el funcionario señaló que el odontólogo realiza un odontograma donde se registran caries, amalgamas, tratamientos de conducto, piezas faltantes y otras características, para luego individualizar a la persona mediante prótesis, resinas, coronas o apiñamiento dental.
La información obtenida por ambas disciplinas debe ser cruzada para minimizar errores. «Yo entiendo el duelo del familiar y que el familiar quiere salir de esto, encontrarlo para cerrar eso. Pero nosotros, como institución, debemos preservar y minimizar los errores. Es decir, nosotros no podemos entregar un cuerpo si no estamos seguros que ese cuerpo pertenece a tal persona», sostuvo Villalobos.
El análisis genético, que se realiza siguiendo los protocolos de la Sociedad Internacional de Genética Forense, compara el ADN de las víctimas. Para ello, se extrae el canino (colmillo) por su alta concentración de ADN en la pulpa; en personas sin dentadura se raspan las uñas y, en ausencia de estas, se extrae parte del fémur.
Registro fotográfico y organización en los silos
El director adjunto informó que se mantiene un registro fotográfico de todos los cuerpos, incluyendo rostro, cuerpo y señas particulares, para mostrarlo a los familiares como primer paso en el proceso de reconocimiento. Cada cuerpo recibe un número de levantamiento y, si el familiar reconoce alguna característica, se verifica y se procede a la entrega con el EV-14 correspondiente.
Villalobos fue enfático al desmentir que los silos sean fosas comunes: «Aquí se cumplen con los protocolos internacionales, cada uno en su nicho. Dentro de la urna está el cadáver en la bolsa. Dentro de esa bolsa está la numeración para minimizar errores». Explicó que los cuerpos no identificados cuentan con tres números de identificación: el de entrada del médico forense, el de identificación especial (antropología y odontología) y el de genética, lo que garantiza la precisión y brinda tranquilidad a los familiares.
Traslado y solidaridad ciudadana
En relación al traslado de las víctimas fatales, el funcionario indicó que los familiares que deseen hacerlo deben solicitar el permiso de Exhumación al Ministerio Público y presentar el acta de defunción. En casos de cremación o traslado a otro cementerio, el permiso es otorgado por el Tribunal de Ejecución. «Se permite cremar porque, evidentemente la causa, aunque haya sido violenta es un evento sísmico y no hay ninguna investigación», aclaró Villalobos, añadiendo que los permisos son expeditos por tratarse de una tragedia.
«Por eso es que nosotros estamos haciendo todos los esfuerzos y vamos a estar ahí hasta darle identificación a todos y cada uno de los cuerpos que ingresan a los silos», reiteró.
Finalmente, el doctor Villalobos agradeció al pueblo venezolano por su solidaridad: «En Bello Monte, que es nuestra sede principal, se han apersonado familias, personas que nos llevan agua, nos llevan refresco, nos llevan alimentos y ahí se ve la solidaridad del pueblo venezolano, y la unión que, a fin de cuentas, es lo que nos va a ayudar a salir de esta situación», concluyó.










