En lo que ya se clasifica como una de las mayores catástrofes de la alta velocidad en el país, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha declarado tres días de luto oficial tras el brutal accidente ferroviario ocurrido este 28 de octubre en las proximidades de la estación de Urda, Toledo. El violento impacto por alcance entre dos trenes de pasajeros ha dejado un devastador balance provisional.
El siniestro se produjo a las 08:53 horas en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Un convoy de la compañía Iryo que transportaba a 147 pasajeros se encontraba detenido en la vía debido a una grave avería informática generalizada en el sistema de seguridad LZB. Minutos después, un tren AVE de Renfe con 397 personas a bordo que cubría la misma ruta lo embistió por detrás a gran velocidad. La violencia del choque provocó el descarrilamiento e impacto severo de los últimos vagones del tren Iryo, algunos de los cuales cayeron por un terraplén.
Investigación y contexto critico en las vías
El ministro de Transportes, Óscar Puente, tildó el siniestro de «absolutamente inverosímil». Detalló que, tras la caída del sistema informático, el centro de control de Atocha dio de forma «inexplicable» la orden de reanudar la marcha al tren de Renfe a velocidad normal, sin aplicar los límites reglamentarios que obligan a circular «a vista» (máximo 40 km/h) ante este tipo de incidencias. Tanto la Guardia Civil como la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya interrogan a los operadores a cargo del tráfico.
Este colapso del sistema ferroviario ocurre tan solo nueve meses después de otro accidente mortal de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas. Pedro Sánchez, tras personarse en la zona cero de Urda, fue tajante: «Si ha habido negligencias, se sabrá. No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes graves en la alta velocidad en menos de un año».
El Ministerio de Defensa ha tenido que desplegar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) para cooperar con los bomberos y los tres helicópteros medicalizados en las sobrecogedoras labores de rescate entre los restos destrozados. A causa del siniestro, Adif ha decretado la suspensión total del tráfico del corredor sur ferroviario entre Madrid y Andalucía. Por otro lado, la conmoción en el país ha llevado a las principales fuerzas políticas a suspender sus actos públicos electorales.








