En un movimiento estratégico de alto impacto, el Gobierno de China ha lanzado una ofensiva diplomática masiva para reabrir el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo más vital del planeta por donde circula una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, confirmó este miércoles que el canciller Wang Yi ha mantenido reuniones de alto nivel por separado en Pekín con los jefes de seguridad nacional de Arabia Saudita e Irán. El objetivo prioritario de estos encuentros de emergencia es desactivar la crisis en Oriente Medio y garantizar la seguridad del suministro energético internacional.
«China considera que la estabilidad de Oriente Medio y la región del Golfo no solo afecta al bienestar de los países y pueblos de la región, sino que también reviste una gran importancia para garantizar el suministro internacional de energía y la paz y la seguridad mundiales», precisó la portavoz.
El peso de las exigencias y el factor Trump
El tráfico en el Estrecho de Ormuz se encuentra severamente afectado, consolidándose como el principal punto de fricción geopolítica entre Irán y Estados Unidos. Teherán condiciona firmemente la reapertura de la vía naval al cumplimiento de tres exigencias no negociables:
- El levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense.
- La eliminación total de las sanciones económicas internacionales.
- El cese absoluto de las hostilidades militares en todos los frentes regionales.
Mientras la tensión escala, las potencias miden sus fuerzas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrió los tambores de guerra al declarar que Washington no contempla planes inmediatos de ataque contra Irán, aunque advirtió de manera tajante que su administración está plenamente preparada para actuar ante cualquier provocación.
El espíritu del acuerdo de Pekín como salvavidas
Alineada con las iniciativas de paz globales del presidente Xi Jinping, China mantiene una postura neutral pero decidida para destrabar el conflicto. La diplomacia china busca encauzar soluciones políticas en el Yemen, resolver el contencioso nuclear e impulsar una vía de diálogo directo entre Irán y Estados Unidos.
Tanto Riad como Teherán han respaldado formalmente la mediación de la superpotencia asiática, comprometiéndose a mantener los canales abiertos bajo el espíritu del histórico Acuerdo de Pekín firmado en 2023. La intervención de China se presenta ahora como la última gran oportunidad diplomática para evitar un colapso energético mundial.








