El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, fustigó de manera categórica la nueva campaña de ataques e impugnaciones promovida por sectores de la extrema derecha contra los dirigentes políticos designados por la propia oposición para participar en la Mesa de Diálogo con el Gobierno Nacional.
Durante la rueda de prensa semanal de la organización política, Cabello lamentó las resistencias de ciertos factores radicales hacia el entendimiento institucional. “Parece que el diálogo no es un plato que le gusta a mucha gente”, señaló en referencia al extremismo opositor, al tiempo que recordó un principio fundamental: “la política es básicamente diálogo (…) el ejercicio de la política”.
Defensa del ejercicio político y avances de las negociaciones
El dirigente nacional subrayó que el PSUV mantiene un ejercicio de interlocución permanente, contrastando esta postura con la de los sectores que tradicionalmente se marginan de la legalidad. “Hay sectores opositores que no entienden eso (…) porque están acostumbrados a otra cosa, son los mismos que van a elecciones, pierden y no reconocen, son los mismos que dicen un día una cosa y mañana dicen otra”, aseveró.
Cabello informó que el proceso de negociación entre las delegaciones avanza positivamente y ya se encuentra en su tercera jornada de deliberaciones. Sin embargo, alertó sobre la mutación de las agresiones por parte de los laboratorios comunicacionales del radicalismo. “Ahora están haciendo ataques a nivel personal. Y no hablo a nivel personal de la delegación de la Revolución Bolivariana. Hablo a nivel personal de los designados por la oposición. Los atacan a nivel personal”, denunció.
Finalmente, el vocero de la tolda roja comparó estas descalificaciones con maniobras del pasado orientadas a quebrar la voluntad de quienes optan por la vía constitucional. “Una nueva versión del alacranato están ahora tratando de poner sobre la mesa. No, este país no necesita eso. Que se incorporen”, concluyó, instando a deponer las agendas de confrontación estéril en beneficio de la estabilidad del país.








