Por: José Manuel Coa Prieto
Las organizaciones que logran sobreponerse con mayor velocidad, son aquellas que sustituyen la incertidumbre por certezas relacionales. El asertividad, definida como la capacidad de expresar mensajes de forma clara, directa, empática y oportuna, es el puente entre el caos inicial y la reconstrucción planificada. No se trata de camuflar la crisis, sino de dimensionarla con responsabilidad para movilizar la acción colectiva. (literatura especializada en desarrollo organizacional post desastre -FEMA y CEPAL).
Los fenómenos naturales extremos no solo ponen a prueba la infraestructura física de una nación; desafían, fundamentalmente, su tejido social y la robustez de sus sistemas de comunicación. Los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio de 2026 nos situaron ante un escenario de crisis de gran escala.
En estos contextos, la comunicación deja de ser un mero ejercicio de transmisión de datos para convertirse en un activo estratégico de la gerencia pública y un bálsamo de cohesión social. Para los líderes sociales e institucionales del país, gestionar la realidad posdesastre exige una transición rigurosa de la comunicación informativa tradicional hacia una comunicación asertiva y adaptativa.
Trilogía Comunicacional: Un Modelo de Evolución Organizacional
Desde la pantalla de Venezolana de Televisión (VTV), la narrativa informativa frente a la contingencia no fue fortuita; obedeció a un diseño estratégico estructurado en tres tiempos diferenciados que reflejan la evolución natural de una organización resiliente ante la catástrofe. Este esquema no solo sirvió de pauta informativa, sino que funciona como una guía metodológica para la institucionalidad pública y privada del país.
1. Venezuela Toda Unida: La Fase de Contención y Cohesión Primaria
La primera respuesta ante el desastre exige una comunicación de alta proximidad y baja fricción política. En la gestión de crisis, esta etapa se conoce como fase de contención. El llamado a la unión nacional articuló a todos los sectores —públicos, privados, comunales y ciudadanos— bajo un único propósito unificador: la salvaguarda de la vida.
Para los gerentes institucionales, la lección de esta fase es la unificación del mando informativo. La comunicación asertiva aquí opera reduciendo el ruido y los rumores que proliferan en redes sociales, canalizando la energía social hacia la solidaridad orgánica y la cooperación inmediata, demostrando que la primera línea de defensa de un Estado es su capacidad de convocar a la totalidad de sus fuerzas vivas.
2. Venezuela No Está Sola: El Sostén Colectivo y el Reconocimiento Global
Ninguna estructura organizacional puede regenerarse de forma aislada tras un impacto severo. La segunda fase visibilizó el respaldo internacional de más de 50 delegaciones y gestos globales de profunda carga simbólica, como los minutos de silencio presenciados en el Mundial de Fútbol. Desde la perspectiva de la comunicación organizacional, este hito representa el sostén colectivo y la validación de la legitimidad institucional de la República.
Saber comunicar la ayuda externa de manera asertiva eleva la moral pública y mitiga el aislamiento psicológico que suelen sufrir las poblaciones afectadas. Para los líderes comunales y de la administración pública, esta etapa enseña la importancia de la transparencia en la recepción y distribución de recursos, transformando la cooperación internacional en un catalizador de confianza institucional.
3. Venezuela Renacerá: La Planificación Estratégica y la Proyección del Futuro
El renacimiento no es un acto de voluntarismo mágico; es el resultado de políticas coordinadas. Esta tercera fase encarna la fase de proyección y reconstrucción, donde confluyen las acciones políticas, económicas y sociales del sector público y privado, nacional e internacional. Aquí, la comunicación asertiva migra de la narrativa del dolor a la narrativa del diseño y la ejecución.
Estudios clásicos sobre la evolución de las organizaciones tras desastres, como los publicados en el Harvard Business Review sobre resiliencia corporativa, demuestran que las crisis actúan como aceleradores de transformaciones pendientes. «Venezuela Renacerá» es la plataforma comunicacional para explicar de forma pedagógica los planes de ordenamiento urbano, los estímulos financieros a las zonas afectadas y los nuevos protocolos de seguridad, convirtiendo el trauma colectivo en un vector de modernización y optimización del Estado.
Directrices para una Comunicación Asertiva en la Gestión Pública
Para que la institucionalidad venezolana capitalice este aprendizaje y lo transforme en una práctica gerencial cotidiana, se sugieren las siguientes pautas de acción comunicacional:
- Pedagogía de la Realidad. El líder social debe explicar las dificultades técnicas y los tiempos reales de las soluciones. La asertividad implica honestidad; la sobrepromesa destruye la credibilidad institucional.
- Empatía Situacional Frecuente. Todo mensaje técnico o macroeconómico debe iniciar y terminar reconociendo la realidad humana de los afectados. La eficiencia gerencial no debe lucir desalmada.
- Canales Multidireccionales. Romper el esquema de la comunicación que solo emite órdenes. Las instituciones deben crear mecanismos de escucha activa (censos comunales automatizados, salas de atención directa) para corregir desviaciones en tiempo real.
El Renacer como Hecho Comunicacional
La comunicación es, en última instancia, el pegamento de las organizaciones humanas. El operativo de transmisión desplegado tras los sismos demostró que cuando la comunicación se diseña de manera estratégica, sistemática y asertiva, tiene el poder de transformar la percepción del desastre de una fatalidad paralizante a una oportunidad de refundación social.
Los líderes de la Revolución Bolivariana, en sus distintos niveles de mando, tienen hoy la responsabilidad de adoptar estos conceptos individuales y colectivos. Comunicar el renacer de Venezuela no es decretar que los problemas han desaparecido; es demostrar, con precisión técnica y sensibilidad social, que el diseño del futuro país ya está en marcha y que cada ciudadano tiene un rol protagónico en su construcción.
En los últimos años, la población venezolana desarrolló y sigue desarrollando mecanismos de producción que han permitido, tanto en lo individual como en lo colectivo, sobreponerse a las sanciones y los bloqueos impuestos al país. Esto demuestra cómo algo que de entrada es fatal, logró aflorar habilidades en la población que han permitido mantener 20 trimestres sostenidos de crecimiento y estabilidad económica; como lo afirma el economista venezolano Luis enrique Gavazut.
El esquema comunicacional presentado en este artículo, se adapta a todos los niveles organizacionales del país; más allá de estar expuesto para la gerencia macro nacional, su adaptabilidad se puede hacer en todos los niveles. Desde las pequeñas y medianas, hasta las grandes Organizaciones deben adoptar un mecanismo comunicacional asertivo, empático y adaptativo para sobrevivir y renacer con Venezuela.
Quizás mientras lees este artículo, sigues esperando la definición de la palabra longanimidad. Yo la aprendí hace pocos días de un especialista financiero en una entrevista durante el Operativo de VTV; luego de la entrevista el me explicó su significado y me pareció tan apropiada que la utilicé para titular. Para despedirme, quiero dejar aquí el significado de longanimidad: es la grandeza y constancia de ánimo ante las adversidades, así como la capacidad de esperar con paciencia y sin amargura la consecución de metas lejanas o la resolución de problemas. Implica una mezcla de fortaleza, tolerancia, benignidad y generosidad, (DRAE).










