La administración de los Estados Unidos ha anunciado este viernes una importante flexibilización en los mecanismos financieros destinados a facilitar la atención de la emergencia derivada de los sismos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, ha determinado que los fondos de socorro podrán transferirse directamente al Gobierno venezolano, permitiendo agilizar la respuesta ante la crisis.
Según la actualización publicada en el portal oficial de la institución, la medida precisa que los fondos destinados a las labores de socorro no estarán obligados a transitar por la Cuenta de Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros (FGDF), como suele ser requerido bajo el régimen de sanciones habitual. Esta disposición se ampara bajo la Licencia General 60 (LG 60).
«Esto incluye el pago de impuestos, peajes y tasas al Gobierno de Venezuela vinculados a dichas labores de socorro. Los pagos relacionados con el socorro tras el terremoto autorizados por la LG 60 no tienen que efectuarse en la FGDF», señaló el organismo estadounidense.
La OFAC ha enfatizado que este alivio financiero posee un carácter estrictamente limitado y temporal, manteniéndose vigente únicamente hasta la medianoche del 23 de octubre de 2026. La medida también faculta a las instituciones financieras y transmisores de dinero registrados en EE.UU. para procesar fondos de terceros países que apoyen directamente estas transacciones autorizadas.
Es importante destacar que esta flexibilización no representa un levantamiento de las sanciones vigentes. La resolución es explícita al indicar que no autoriza el desbloqueo de activos sancionados ni faculta actividades prohibidas por otros decretos ejecutivos. Los actores involucrados continúan sujetos al marco legal estadounidense, debiendo asegurar que las operaciones cumplan con todas las leyes federales aplicables.










