En un giro decisivo para la integración de Sudamérica, la presidenta de Surinam, Jennifer Geerlings-Simons, calificó de «histórica» la reciente visita oficial de su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez. El encuentro consolidó una alianza estratégica mediante la firma de múltiples convenios bilaterales diseñados para disparar la producción agropecuaria, industrial y energética de ambas naciones, blindando su soberanía económica.
Durante el encuentro diplomático de alto nivel, la jefa de Estado surinamesa detalló el alcance de lo pactado, que incluye la firma de dos acuerdos, cuatro distinciones, tres marcas de colaboración y una declaración conjunta. Geerlings-Simons hizo especial hincapié en el desarrollo sustentable derivado del nuevo convenio pesquero, una herramienta que promete dinamizar el comercio marítimo regional.
La agenda bilateral puso un foco prioritario en la capacitación técnica y la industria pesada. Las mandatarias definieron la educación superior y el intercambio de conocimientos como los motores del crecimiento regional.
«Se ha prestado especial atención a los cursos que se alinean con el desarrollo de la línea del petróleo y el gas», precisó la presidenta de Surinam. Asimismo, subrayó que el futuro de los bloques aliados depende de una transición hacia la acción comercial: «En nuestras economías las relaciones deben concentrarse más en el comercio, la inversión y formas concretas de cooperación».
Más allá de lo comercial, el encuentro reforzó los lazos diplomáticos tradicionales. Ambas naciones acordaron afianzar su agenda común a través del sexto mecanismo de consultas políticas binacionales.
En un emotivo cierre, la mandataria surinamesa extendió una mano fraterna a Venezuela tras los recientes movimientos telúricos que afectaron al territorio bolivariano. «A nombre del pueblo y Gobierno expresamos nuestra solidaridad y condolencias a raíz de los terremotos acontecidos en nuestra hermana y vecina nación; en este momento difícil damos nuestro respaldo y afianzamos nuestras relaciones bilaterales», concluyó Geerlings-Simons.








