En un acto de alta relevancia para la integración regional y la reactivación de la industria energética nacional, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, liderado por la presidenta de la República, Delcy Rodríguez, formalizó la firma de un contrato estratégico de participación productiva por 25 años entre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la operadora GeoPark, respaldada por el conglomerado colombiano Grupo Gilinski.
El acuerdo binacional faculta la ejecución de actividades de explotación e inversión privada directa para el desarrollo del campo Baré, un área madura clave ubicada en la Faja Petrolífera del Orinoco. El proyecto no solo busca elevar la producción nacional, sino que ratifica la apertura comercial de Venezuela y su marco de seguridad jurídica para captar capitales internacionales de alto nivel.
Durante el acto oficial, Jaime Gilinski Bacal, presidente del Grupo Gilinski y accionista mayoritario de GeoPark, tomó la palabra para manifestar el compromiso del consorcio con el futuro del país, destacando que el acuerdo representa «una declaración de fe compartida en el futuro de Venezuela, en su gente y en el inmenso potencial de sus recursos naturales».
El líder empresarial detalló el enfoque estratégico de la corporación:
- Capital 100% privado: GeoPark asumirá la totalidad de la inversión de capital requerida para la reactivación industrial del campo Baré, apalancada en su solidez financiera global.
- Experiencia en la región: La operadora aportará más de dos décadas de trayectoria exitosa en la gestión de campos de hidrocarburos en Colombia y Argentina para incrementar de manera responsable el factor de recobro.
- Visión a largo plazo: Gilinski enfatizó que el grupo invierte pensando «en décadas y no en trimestres», amparado en su amplia presencia regional en los sectores de banca, infraestructura y alimentos.
El directivo fue enfático al declarar que los criterios de sostenibilidad del proyecto son innegociables. El plan de operaciones se ejecutará bajo los más estrictos estándares de gestión ambiental aplicados en sus bloques internacionales. Asimismo, aseguró que las comunidades de la Faja del Orinoco serán las principales beneficiarias mediante la generación de empleo digno, bienestar y progreso socioeconómico directo.
«No llegamos como observadores cautelosos. Llegamos como socios convencidos, dispuestos a poner nuestro capital, nuestra experiencia y nuestro nombre al servicio de un proyecto que puede generar valor compartido para Venezuela, para PDVSA y para GeoPark», afirmó Gilinski, extendiendo el agradecimiento en nombre propio y de Gabriel Gilinski.
Por su parte, la presidenta Delcy Rodríguez ofreció una cálida bienvenida al consorcio colombiano y enmarcó la firma dentro del robusto plan de recuperación de la industria petrolera local. La mandataria valoró el ingreso del Grupo Gilinski como una contundente muestra de confianza en el ordenamiento jurídico, los reglamentos y las leyes de la nación.
Rodríguez conectó directamente el incremento de la producción energética con el desarrollo social del pueblo venezolano:
«Agradezco porque el interés demostrado en nuestro país es una buena señal (…). Lo he dicho: que cada barril se traduzca en bienestar, en escuelas, en salud, en alimentación, en salario, en la felicidad del pueblo. Bolívar habló en su discurso de Angostura de la felicidad social. Bueno, la felicidad social es que nosotros tomemos esta producción que la vamos a incrementar con todos estos acuerdos que hemos suscrito y ahora se sume Colombia, que nosotros podamos llevar bienestar al pueblo de Venezuela», puntualizó la mandataria nacional.
Con este histórico paso, Venezuela y Colombia afianzan sus lazos históricos de hermandad y complementariedad económica, demostrando que la inversión privada responsable y el interés nacional soberano pueden avanzar en perfecta sintonía para motorizar el crecimiento de la región.








