La presidenta Delcy Rodríguez cerró su intervención ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un mensaje directo al pueblo venezolano. «A mi pueblo le digo: este no es el final de un discurso, es el comienzo de un compromiso», afirmó.
De igual manera, recordó que en 2026 el país enfrentó «dos grandes y dolorosas pruebas»: la confrontación agudizada con los Estados Unidos y el doble terremoto del 24 de junio. Citó al poeta César Vallejo para decir que, a pesar de esos «golpes de la vida tan fuertes», hoy «Venezuela renace».
También, se dirigió a quienes sufrieron pérdidas por el sismo, «a cada venezolano que hoy, en medio de la pérdida material o humana que dejó el terremoto, se pregunta si vale la pena seguir de pie: les respondo que sí. Que la fuerza de este pueblo no se mide en los momentos fáciles, sino precisamente en los momentos como éste».
A la juventud les dijo: «A los jóvenes, que han crecido viendo un país fracturado y que muchas veces decidieron partir buscando lo que aquí no encontraban: les digo que vale la pena creer de nuevo. Este es el momento de construir el país al que muchos quieran regresar, y no solamente aquel del que muchos quisieron huir».
«No les prometo un camino fácil. La recuperación del país tomará un tiempo; la reconstrucción del alma nacional será nuestra prioridad», reconoció.
Para cerrar, evocó el llamado del Libertador Simón Bolívar, del que el próximo 16 de diciembre se cumplen 200 años: «Nadie sino el pueblo es soberano».
«Ni un poderoso. Ni un partido, ni una facción: todos juntos arrimemos nuestro esfuerzo para el renacimiento de la Patria próspera que merecen nuestras hijas y nuestros hijos», dijo, y concluyó: «Que Dios bendiga a Venezuela, y que la unión de su pueblo sea, de ahora en adelante, nuestra bandera más grande».








